26 de julio 2016 - 00:00

¿La Argentina se encamina hacia la dolarización?

El debate macroeconómico actual está signado por la evolución de la tasa de interés de corto plazo en perspectiva de impulsar la reactivación.

La razón esgrimida por la autoridad monetaria para mantener dicha tasa en un piso del 30% anual es la persistencia de lo que denominan la "inflación núcleo" en bienes de demanda rígida, como alimentos y medicamentos. Por ende, deben mantener la tasa de interés neutra en términos de precios, evitando convalidar en términos monetarios las nuevas nominalidades que impone la remarcación que produce la economía real.

Pero este esquema merece una mirada más atenta sobre sus objetivos y posibles rumbos:



I El éxito de un enfoque exclusivamente monetario del problema de la inflación se basa en una sustancial reducción del déficit fiscal. Un ajuste monetario y fiscal simultáneo puede frenar el alza de precios, a costa de una fuerte recesión. Sólo con política monetaria, el resultado es saturar al sistema bancario de activos financieros, que tienden a perder liquidez en la medida que su volumen aumenta y esta política se prolonga en el tiempo.



II Si la relación tasa de interés/índice de precios no es virtuosa en la medida que la primera no prevalece sobre el segundo, lo que emerge como problema es el nivel de tipo de cambio. La tasa de interés es la remuneración que se le paga a los agentes económicos para que mantengan sus excedentes en pesos; por ello debe ser superior a la evolución de la cotización del dólar.

En una economía en la que el nivel de actividad baja y la demanda de pesos cae, aumentar la oferta monetaria primaria y por efecto multiplicador la secundaria, es foco de tensiones cambiarias y bancarias a mediano plazo.

Queda clara la vocación del BCRA de equilibrar la oferta monetaria con colocación masiva de letras. El punto es que esos pesos deberán encontrar su cauce en la economía real, permitiendo un descenso importante de la tasa de interés y del stock de letras del BCRA, o impactarán en las reservas internacionales aumentando abruptamente la demanda de divisas.

Para que la política fiscal y monetaria converjan en un proceso virtuoso de expansión económica, en el diseño elegido por las autoridades nacionales, sólo hay dos rumbos posibles, no excluyentes entre sí:

• La reducción y/o eliminación del déficit primario del sector público.

• La confluencia de la paridad teórica emergente de la relación Base Monetaria/Reservas Internacionales con la cotización nominal del dólar.

En suma, si la política fiscal y monetaria no se armonizan para reducir el desequilibrio del sector público y aumentar la oferta de divisas hacia la economía, no le será posible al Banco Central reducir la tasa de interés con que remunera los instrumentos de absorción monetaria (LeBac). Por lo tanto, los desequilibrios externo y fiscal se acentuarán.

La espada con que el Gobierno nacional cuenta para cortar este nudo gordiano es la exteriorización de capitales.

La particularidad de este blanqueo es que no hay obligación de ingresar al país los capitales sincerados. De este modo, se legalizaría la transnacionalización sufrida por Argentina en los últimos cuarenta años, pero además, se alteraría la lógica bimonetaria con que el país ha funcionado en estos años: el peso como moneda transaccional y el dólar como moneda de ahorro.

Si el volumen de capitales exteriorizado es relevante (los pronósticos más optimistas lo ubican en torno a los u$s40.000 millones), se habrían declarado tenencias de los ciudadanos argentinos que superarían el nivel de reservas internacionales en poder del BCRA, con lo cual, la capacidad de este último de regular flujos de capitales se vería sensiblemente disminuida.

El dólar comenzaría a circular en el territorio nacional de un modo distinto al que conocimos hasta ahora, incorporándose crecientemente al flujo transaccional de la economía. Esta quedaría expuesta, de consolidarse este diseño, a concluir con la supresión del peso, porque le quitaría su única función y, a la vez, congelaría la distribución del ingreso plasmada en la tenencia de efectivo y ahorros que cada ciudadano posea.

Es necesario dimensionar la ley de blanqueo votada por el Congreso Nacional en esta perspectiva. Por primera vez, las tenencias de argentinos en el exterior declaradas ante la AFIP pueden superar la capacidad del BCRA de regular la relación peso-dólar.



(*) Secretario de Economía y Hacienda de La Matanza

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