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La Argentina y su drama con la inflación: a 25 años de la híper
• EN JULIO DE 1989 EL INDEC ANUNCIABA SUBA DEL 114,5%.
• EMPRESAS PAGABAN SALARIOS QUINCENALES.
El “Rodrigazo” había sido ya un antecedente en los 70. Los últimos meses de la gestión radical en 1989 vieron cómo los precios trepaban sin límite. Julio fue peor y en el primer trimestre de 1990 se vería un nuevo brote del virus inflacionario.
Un funcionario radical del área económica en 1989, destacaba ayer a Ámbito Financiero que la raíz de la hiperinflación estuvo en el desplome de las reservas. "Un sábado del verano de 1989 vino a una reunión Adolfo Canitrot y nos dijo que habíamos perdido el crédito del Banco Mundial". Por entonces, Domingo Cavallo advertía que no se iban a pagar nuevas deudas. Los radicales culparon del desenlace final a ese corte del crédito internacional motorizado por quien paradójicamente sería en 2001 ministro de Economía de Fernando de la Rúa. El mismo funcionario consultado por este diario aportó el siguiente dato: "En ese momento, las reservas del BCRA eran menores a los 100 millones de dólares; pero había 4 millones de onzas de oro que no figuraban contabilizadas como reservas y que si se las amonedaba, representaban 1.600 millones de dólares; pero significaba tocar algo sagrado que el presidente Raúl Alfonsín desechó.
En la primera semana de julio, el 8 asumía Carlos Menem, seguían los aumentos de precios a alta velocidad. Las empresas se armaban de colchones en los valores ante lo que iba ser un nuevo plan a lanzarse, el enésimo, el 10 de julio. El ministro por asumir, Miguel Roig, ya se reunía con representantes del Fondo Monetario. Había por entonces, todos los fines de semana, reuniones con los exportadores para definir el tipo de cambio para las liquidaciones de sus divisas. Como siempre muestra la historia económica argentina, hubo convocatorias a empresas y gremios para un pacto. Roig cursaba invitaciones a directivos de las principales firmas. El designado secretario de Comercio, Alberto Albamonte señalaba ya que "las empresas van a tener que bajar los precios si quieren vender porque a los valores actuales no van a tener demanda". El índice de precios de julio mostraría un avance del 197%.
La historia seguiría. En enero y febrero de 1990 se registraron aumentos en el costo de vida del 79,2% y un 62% respectivamente. Ya estaba Carlos Menem y el plan Bonex. El dólar libre, que comenzó en 1989 a 24,3 australes se pasó a los 6.000 australes en marzo de 1990, mes en el que los precios trepan un 95,5%. No hay que ser Funes el memorioso para recordar lo que siguió: la convertibilidad, y luego el default y devaluación de 2001. Y más reciente, continuando este clásico incorregible argentino de la inflación, tenemos la devaluación de enero, el temor a un default (técnico o no técnico el 30 de julio) y un alza de los precios estimada entre 30 y 40% este año según sea la fuente que consulte.

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