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La asunción, sin paraguas ni bebés
Barack Obama disfruta del golf durante sus vacaciones en Hawaii, a poco menos de un mes de su asunción. Lo aguarda una crisis económica profunda.
Cuando falta menos de un mes para la histórica celebración en la capital del país, las autoridades anuncian cada día nuevas premisas y las estimaciones sobre la cantidad récord de visitantes comienzan a afinarse.
Las enorme cifra cuatro a cinco millones de asistentes barajada por la municipalidad ha sido revisada por las autoridades, que estiman ahora la probabilidad más realista -pero de todos modos récord- de una afluencia de dos millones de personas, según el diario The Wa-shington Post.
La mayor marea humana que se recuerda en Washington data de 1964, con motivo de la investidura de Lyndon Johnson, sucesor de John F. Kennedy, que congregó a 1,2 millón de personas.
«Es un arte y una ciencia», confió al diario el director administrativo de la ciudad, Dan Tangherlini, refiriéndose a las proyecciones. «Al principio, era una pura especulación. Ahora empezamos a evaluar mejor la situación y a ver cuáles son las capacidades de las infraestructuras», subrayó el responsable.
Hace un mes, los comités de organización de las ceremonias habían estimado un público de seis millones de personas, que ahora han reducido a dos millones, indicó Jawauna Greene, vocero del departamento de transportes de Maryland, citado por el Post.
¿Por qué rebajaron las previsiones? «Porque es invierno, porque la gente tendrá dificultades para ir y venir», diagnostica el director del Departamento de la Seguridad Interior de Washington, Chris Geldart.
El viaje en tren de Obama, que tendrá paradas en Filadelfia (Pensilvania), Wilmington (Delaware) y Baltimore (Maryland) antes de llegar a Washington la mañana de la investidura, animó también al público regional a quedarse en esas ciudades para saludar el cortejo presidencial.
En Washington viven y trabajan 1,2 millón de personas, se han reservado ya 23.000 micros que transportarán a unas 500.000 personas, por avión llegarán hasta 400.000 visitantes y en tren la proyección es de 75.000. Hay que contar también los desplazamientos en coche: «Habrá un superembotellamiento» vehicular, resumió John Townsend, vocero de la Asociación Americana del Automóvil.
Sobre el trayecto del desfile, en la avenida Pensilvania, que pasa por delante de la Casa Blanca, se prohibirán los carteles.
La mayoría del público tendrá que quedarse en zonas previamente establecidas, «de pie durante varias horas», reveló un comité del Congreso encargado de la organización de la investidura de Obama y del vicepresidente Biden.
El día de la toma de mando podría hacer mucho frío y humedad, por ello se prevé la distribución de mantas y de ponchos impermeables para la lluvia. También se han previsto unas 30.000 sillas, esencialmente cerca del ala oeste del Capitolio.
El alcohol estará prohibido en la explanada de césped del mall, inmensa extensión de 3 kilómetros delante del Capitolio; sin embargo, 233 restaurantes, 72 bares y 25 discotecas han anunciado que estarán abiertos toda la noche y que servirán alcohol hasta las 4 de la mañana, como medida excepcional del 17 al 21 de enero, precisó la municipalidad.
Agencia AFP


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