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La bioeconomía, nuevo paradigma productivo
En líneas generales, creo que las definiciones que encontramos podrían considerarse un tanto sesgadas, al no existir, además, un acuerdo común en cuanto a los alcances y límites de la bioeconomía. Si bien todas las disciplinas que menciono son actividades "bioeconómicas", ninguna de ellas puede considerarse por sí sola bioeconomía. Una definición tendría que incluir a todas ellas dentro de un solo concepto. No existe en la actualidad una definición formal, más allá de la afirmación de que se refiere al potencial que nace de la unión de distintas disciplinas de la economía y de las ciencias biológicas. La bioeconomía usa sistemas y procesos biológicos. Por lo tanto, creo que una correcta definición del término bioeconomía debería basarse en primera instancia -y por razones etimológicas- al concepto de biología. ¿Qué es la biología? En la escuela nos enseñaron que el término proviene del griego "bios" -vida- y "logía", tratado, estudio, ciencia. Se trata de una definición sencilla, pero en esta ocasión considero que es suficiente para nuestro propósito.
Hacia fines del siglo XX, el conocimiento de las ciencias de la vida comenzó a acelerarse en forma exponencial, y en la actualidad muchos de esos conocimientos adquiridos gracias a las investigaciones básicas y aplicadas comenzaron a tener un sentido práctico e incluso a incorporarse dentro de los sistemas productivos. Con esto no me refiero a que la biología no haya tenido un rol destacado dentro de la economía en el pasado. Algunos procesos biotecnológicos utilizados en la industria de los alimentos -fermentación en la producción de yogures y cervezas, producción enzimática de quesos, etcétera- son utilizados por el hombre desde la antigüedad. Sin embargo, en la actualidad muchos procesos y conocimientos biológicos están adquiriendo un rol cada vez más destacado en casi todas las áreas de la economía. Ahora bien, si sabemos que la biología incluye varias disciplinas que van desde la biología molecular hasta la ecología, entonces considero justo que -en primer lugar- todas estas disciplinas sean tenidas en cuenta al momento de enunciar una definición del término "bioeconomía". Sobre esta base podríamos decir que la bioeconomía es la economía basada en la aplicación de conocimientos científicos -en este caso provenientes de la biología- a la producción sustentable de productos y servicios derivados de la transformación de la biodiversidad, ya sea a través de métodos tradicionales o de la utilización de tecnologías de última generación, como, por ejemplo, la biotecnología o la biología molecular. Esta definición es similar a la que propuso el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MinCyT) en el encuentro Bioeconomía Argentina 2014, en la cual además se destaca la importancia de los nuevos procesos ingenieriles y de las aplicaciones de la biotecnología, la nanotecnología y la informática.
Así, la bioeconomía incluye actividades productivas que se dan en áreas tan diversas como la agricultura, la industria química, la industria de los alimentos, la producción de energía y la salud. Se trata de la incorporación de procesos de base biológica (en inglés, también conocidos como "bio-based processes") en las matrices productivas. Existe consenso de que algunos procesos típicamente considerados "bioeconómicos" incluyen la producción de biocombustibles (bioetanol y biodiésel), el desarrollo de cultivos modificados genéticamente, la producción de proteínas para aplicación terapéutica o la incorporación de nuevos procesos biotecnológicos en la cadena de valor de producción de alimentos.
Sin embargo, la definición que proponemos es más amplia en el sentido de que no sólo tiene en cuenta los procesos bioteconológicos, sino también la aplicación de conocimientos desarrollados en otras ramas de las ciencias biológicas. Permite, por ejemplo, considerar que el aprovechamiento de los conocimientos adquiridos en la disciplina de la ecología animal -dinámica de poblaciones en la cría sustentable de yacarés, guanacos u otras especies de la fauna silvestre- también sea considerado una actividad bioeconómica. Más allá de la búsqueda de definiciones puras o de reglas generales, lo que plantea la bioeconomía es un verdadero cambio estructural del paradigma productivo, casi una cuestión filosófica. Para desarrollar una bioeconomía sustentable, los procesos deben plantearse en primera instancia a partir del conocimiento de los sistemas biológicos, para luego desarrollar sistemas productivos sobre la base de esos conocimientos. Es decir, pensar "desde el sistema biológico hacia los estados financieros". Entender el sistema primero y a partir de ello delinear la estrategia productiva para su explotación económica. Esta idea está en oposición a lo que plantea la economía clásica, en la que un proceso productivo en primera instancia debe ser rentable, más allá del efecto que éste tenga sobre el medio ambiente, biodiversidad o cualquier componente de la biosfera sobre el cual se sostiene. Si la economía del siglo XX se caracterizó por el uso intensivo de los recursos naturales, en este siglo la bioeconomía se vuelca al conocimiento como impulsor de nuevas matrices productivas.


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