4 de junio 2010 - 00:00

La caja se llenó: adiós al temor a un default K

La ley que rige la economía kirchnerista se volvió a sentir ayer en los mercados: «El gasto público se aumentará hasta el límite que marca el pago de la deuda». Todo puede ocurrir, pero menos un default. Ayer fueron digeridos y analizados en detalle los u$s 10.000 millones de recaudación de impuestos obtenidos por el Gobierno en mayo. Amado Boudou puede darse el lujo de cerrar las cuentas públicas de 2010 sin la necesidad de emitir títulos de deuda en los mercados.

Puntualmente, la alta presentación ante la AFIP de declaraciones del Impuesto a las Ganancias marca un piso alto para los anticipos que se deben pagar los meses que restan hasta fin de año. Hasta ya podría festejar el Gobierno que los menos de u$s 10.000 millones que necesita en 2011 (el monto varía según los supuestos que se hagan de crecimiento, inflación y gasto preelectoral) para pagar vencimientos de la deuda no serán complicados de obtener. Hay varios mecanismos a mano (además del uso del prestamista de última instancia, que es el Banco Central) como el canje de los BODEN. Por ejemplo, FIEL, que claramente está lejos de ser cercana al Gobierno, anticipa un crecimiento del 6,9% de la economía este año.

Cautela

Hasta sobre el canje de la deuda en default cambiaron las expectativas. Hay cautela entre funcionarios -por cábala más que nada- pero ya dan por sentada una adhesión cercana al 65%. Pero si diariamente llegan datos con adhesiones de u$s 150 millones en bonos en default, es lógico suponer que esos números serán mayores en los cinco días finales de la oferta, que vence el 22 de junio. Igualmente, hay que restarle a ese monto diario los errores de presentaciones (como el de Federated Investors por u$s 60 millones que generó una minicrisis interna entre funcionarios y asesores financieros).

Por lo pronto, hoy los mercados tendrían una suba considerable adicional si la adhesión final es del 65%. Ello hubiera sido visto como un pobre resultado al lanzamiento de la operación. Habría un rally si el porcentaje final es del 70%, ahora visto como algo surrealista. La caza de los pequeños bonistas se intensificará en las próximas jornadas. No se sabe con exactitud dónde se encuentran ubicados. Cuentan peces los funcionarios arriba del agua. Pero estiman que en Italia está el 75% del total como mínimo. Habría un 15% en Alemania y Suiza, y entre la Argentina y Japón estaría el 10% restante. Por ello, la campaña final que se lanzará en Roma y Milán la semana próxima. El Global 2017 ayer se operó formalmente con una tasa implícita del 12,5%. Es un punto porcentual menos de interés que los Boden 2015. El plazo es similar entre los dos papeles, pero los diferencia la legislación que se aplica: la de EE.UU. para el Global, la argentina para los Boden. Queda al desnudo el temor inversor a la Justicia argentina. La emisión de más Global 2017 está menos lejos y se hará apenas se acerque al 10% anual de rendimiento. Dependerá de Europa y Wall Street.

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