13 de junio 2013 - 00:00

La calidad de Monte es alta aun en un show menos atractivo

Aunque su  espectáculo está a la altura de su trayectoria, el nuevo Gran Rex tuvo menos sorpresa y entusiasmo.
Aunque su espectáculo está a la altura de su trayectoria, el nuevo Gran Rex tuvo menos sorpresa y entusiasmo.
Hay, en todo lo que hace Marisa Monte, un piso indiscutible. Siempre, sea que llega para presentar un disco nuevo o, como esta vez, para hacer en vivo un material que tiene dos años de existencia y un repaso por otras piezas del pasado, deleita con su voz, sus puestas, la seriedad de sus shows. La vara de análisis sobre lo que hace esta carioca está tan alta que la competencia más dura termina siendo con ella misma. Desde esa comparación, estos conciertos son algo menos atractivos que otros que le hemos visto en esa misma sala.

Su álbum más reciente, "O que você quer saber de verdade", es de 2011. De allí, la cantante seleccionó algunas pocas canciones, un cuarto de una lista de veintitantas en un recital más breve que lo habitual una medida justa-. El resto, fueron temas de distintos momentos de su historia personal. Su coherencia estética estuvo aquí planteada en la formación instrumental, en el sonido y en la cuestión visual otra constante en ella- que atravesó todo el repertorio, unificando el mensaje aun cuando se tratara de composiciones de distintas épocas y orígenes. La mezcla entre sus históricos Dadi en guitarras y Carlos Trilha en teclados con el trío de guitarra-bajo-batería "extraído" del grupo Nação Zumbi más el cuarteto de cuerdas "clásico" fue apto tanto para todo el material. Y algunos solos de estilos bien diferentes uno del cello de Marcus Ribeiro, otro de la guitarra de Lúcio Maia, por ejemplo- no le restaron unicidad al show.

Algo parecido puede decirse de lo visual. Grandes y coloridas imágenes proyectadas sobre todo el escenario, y aún sobre las paredes del teatro, con textos de canciones que se interponen como ayudamemoria o mera referencia conceptual, también aportan a esa unidad. Lo que quizá le falte a esta Marisa Monte 2013 en relación a otras veces es un entusiasmo y una sorpresa que no terminan de llegar y que, a ratos, hacen entrar a su espectáculo en cierta medianía inapropiada para semejante artista.

Hubo cosas para destacar por muy diversas razones. Hay que mencionar la presencia de la mexicana Julieta Venegas para compartir su "Ilusión" en versión portuguesa, el aporte poco significativo de dos argentinos el guitarrista Gustavo Mozzi y el talentoso y joven bandoneonista Lautaro Greco- para "Leoncinho querido" en rigor, el tango "El pañuelito"- y la brillantez de las interpretaciones de "Depois", "Verdade uma ilusao" y "Velha Infancia" en los que fueron los momentos más interesantes de su nueva visita. 





Actuación de Marisa Monte. Con Dadi, A. Dengue, L. Maia, Pupillo, C. Trilha, P. Mibielli, G. Fernándes, B. Fantini (viola) y M. Ribeiro. Invitados: J. Venegas, G. Mozzi (guitarra) y L. Greco. (Teatro Gran Rex; 11 y 12 de junio).

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