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La capacidad ociosa de la agroindustria llega al 35%
El saldo del año para el sector agroexportador y la agroindustria combina una prolongada paralización de puertos por conflictos sindicales, demoras por sobre controles de cargamentos embarcados y una capacidad ociosa del 35% en las plantas industriales.
El sector destacó que la elevada capacidad ociosa constituye el «principal problema que conduce a la paralización de algunas plantas o líneas de producción industrial».
Sostuvo que, en los últimos años, el aumento de la producción de oleaginosa y de la capacidad de molienda se vieron acompañados por el crecimiento de las exportaciones de poroto de soja, principalmente con destino a China, que utiliza barreras arancelarias para generar artificialmente su propio polo productor.
De ese modo, aumentó la capacidad ociosa en la industria desde el 14% de comienzos de la década pasada hasta el 35% proyectado actual, lo cual conspira con la aspiración de «industrializar la ruralidad», esgrimida desde el Gobierno, alertó CIARA. Esa situación se complicó aún más debido al incremento de los costos internos: entre enero de 2007 y enero de 2012 sólo los costos laborales crecieron el 438% en salarios, mientras que en contraste en China el salario promedio de la industria específica es de una cuarta parte.
En ese mismo período los incrementos en energía eléctrica y gas fueron del 241% y el 248%, respectivamente, según CIARA. Además, a raíz de la aplicación por la Aduana de sobre controles desde el 12 de octubre pasado, los puertos y la exportación registran dificultades y demoras en los embarques de los productos agroindustriales, lo cual ocasiona sobrecostos que afectan la competitividad de productos argentinos en el exterior.
En temporada de cosecha, esas medidas afectarán seriamente la comercialización internacional de la principal fuente de ingreso de divisas del país. De acuerdo con información portuaria, cinco millones de toneladas fueron afectadas por los atrasos ocurridos entre el 12 de octubre y el 30 de noviembre pasados como consecuencia de aquellos sobre controles, demoras que se añaden a los calculados 50 días de paralización portuaria desde marzo pasado por conflictos sindicales ajenos al sector.
En los últimos dos meses, de los 347 que recalaron para embarcar granos y productos agroindustriales argentinos, 209 buques (60%) sufrieron importantes demoras (fundamentalmente por supervisión de cada permiso de embarque por el sistema de calado o «draft survey», y por controles multidisciplinarios de estupefacientes sin plazo de realización) de más de 15 horas promedio, causando la acumulación de 3.279 horas perdidas.
CIARA también advirtió sobre que el sistema de admisión temporaria de granos para su industrialización en la Argentina y posterior exportación con valor agregado nacional, que había sido suspendido en 2009, se reglamentó con condicionamientos.
«El registro creado para acceder al sistema funda una discrecional validación por presuntas deudas fiscales, cuya pertinencia en general está recurrida ante los tribunales de justicia que, en la práctica, volvieron a paralizar el mecanismo, afectando por tanto a la industria de molienda y producción de aceites», alertó la entidad. Ante la perspectiva de una mejora en la cosecha de la próxima campaña en relación con la de este año, surge en forma paralela la preocupación por el riesgo real de que colapsen rutas, vías de navegación, trenes y puertos.
Desde CIARA advirtieron que la infraestructura vial requiere de inversiones para poder alcanzar las metas trazadas por el Gobierno en el Plan Estratégico Agroalimentario
y Agroindustrial (PEAA) 2010-2020 que establece un objetivo de exportación de productos de la molienda de la soja de u$s 23.402 millones para 2020.
Para ello sería necesario moler entre 55 y 60 millones de toneladas de soja, lo cual representa un aumento del 44,2% y del 57,3%, respectivamente, por encima de lo verificado en 2010.


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