10 de septiembre 2018 - 00:00

La cartelera porteña saldósu vieja deuda con “Tommy”

Las letras en español y la ausencia de la banda original The Who se compensan con numerosos aciertos.

Tommy. Los actores se esfuerzan por bailar y cantar asumiendo el ambicioso proyecto de la coreografía.
Tommy. Los actores se esfuerzan por bailar y cantar asumiendo el ambicioso proyecto de la coreografía.
La legendaria ópera rock "Tommy", creada por los integrantes de The Who, uno de los grupos británicos que surcaron la psicodelia de la segunda mitad de los 70, llegó por primera vez a la calle Corrientes. "Tommy" cuenta la historia de un niño que queda en estado catatónico luego de presenciar un horrible crimen familiar y que no puede ver, escuchar ni hablar. Toca temas duros como el abuso infantil, el bullying y el intento desesperado por liberarse de las ataduras familiares y ser un joven normal. Con una primera mitad algo aletargada y un final a puro ritmo, la puesta del actor y productor Diego Ramos -en rigor su segunda incursión como director en este género al que ingresó en 2017 de la mano de "Falsettos"- intenta saldar la deuda que tiene el teatro argentino con este musical. El proyecto cuenta con una banda en vivo y un grupo de actores que deja todo en el escenario del Maipo.

Estrenada a fines de agosto, la obra todavía sigue en la búsqueda de convertirse en un evento rockero, tal su objetivo. Aunque el futuro suena prometedor, es difícil reemplazar en la ejecución de la música a la prestigiosa banda The Who, que al momento de estrenar el disco en 1969 contaba con su formación más prestigiosa (Roger Daltrey en voz, Pete Townshend en guitarra, John Entwistle en bajo y el explosivo Keith Moon en batería). Sin embargo, el grupo que en vivo pone la música durante las dos horas que dura el show, dirigido por Santiago Rosso, cumple sobradamente con su papel.

Sobre el escenario, los actores se esfuerzan por bailar y cantar asumiendo el ambicioso proyecto de la coreografía, a cargo de Vanesa García Millán, que funciona muy bien. Con buenos cantantes, como el protagonista que encarna el cordobés Ezequiel Rojo (del elenco del "Drácula" de Pepe Cibrián), la ejecución de una ópera rock puede resultarles por momentos algo incómoda ya que el modo de cantar un tema, sostenido por un conjunto de bajo y batería intensos y múltiples solos de guitarra, no puede ser el mismo que en los musicales clásicos.

No obstante, en ese rubro se destaca Patrissia Lorca, quien se luce como la Reina del Ácido (que en la película de 1975 que dirigió Ken Russell interpretaba Tina Turner). Y hasta el propio Rojo conmueve en el mítico trance de "See me, feel me" que hilvana buena parte de la línea melódica. La obra monumental de The Who, a veces extremando el sonido en bloque creado por los originales músicos ingleses, aturde en ciertos compases y hace perder la melodía del conflicto. La puesta de Ramos funciona en un contexto de crisis económica y se nota la mano artesanal para llevar adelante una obra compleja, con actuaciones entre las que destaca Walter Canella como el desagradable Tío Ernie.

La obligada traslación del inglés al castellano, arduo y abnegado trabajo de Marcelo Kotliar, es un desafío duro. Pero lo que Kotliar logra, sin embargo, es que pese a la adaptación del idioma la historia esté bien contada. Aunque, hay que decirlo, nombrar al Pinball Wizard (interpretado en el film por Elton John) como el "Rey del Pinball" le hace perder la sutileza de lo que Townshend y Des McAnuff escribieron en los sesenta. Se sabe, un mago no es lo mismo que un rey. En síntesis, la apuesta de Ramos transita de punta a punta la ruta para cumplir tanto con los nostálgicos de The Who, como con quienes no los conocieron y piensan que Tommy es un personaje de los Rugrats.

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