13 de noviembre 2013 - 00:00

La Casa Blanca, a merced del Capitolio

Washington - La controversia por un posible acuerdo entre las grandes potencias e Irán por el programa nuclear persa tiñó ayer la política de los Estados Unidos, lo que llevó a la Casa Blanca a reclamar al Congreso que no obstaculice las negociaciones, en coincidencia con el inicio de la campaña que grupos de presión proisraelíes iniciaron en el Capitolio.

El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró que "es importante" que el Capitolio "se reserve su capacidad de legislar para el momento en que sea más eficaz" y no interfiera así en las negociaciones que está llevando a cabo el Grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania). "Es la mejor oportunidad de lograr un progreso real en la consecución de nuestro objetivo común de impedir que Irán obtenga un arma nuclear", insistió Carney.

"Así que, de nuevo, no se trata de estar a favor o en contra de las sanciones. Esta administración impuso las sanciones más asfixiantes de la historia en contra de Irán. Y apreciamos la influencia de esas sanciones y le agradecemos al Congreso la colaboración que nos dio en ese esfuerzo", subrayó el portavoz en su conferencia de prensa diaria. "Los estadounidenses no quieren ir a una guerra", dijo.

Por su parte, la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, aseguró que el canciller, John Kerry, cree firmemente que sería un "error" que el Congreso impusiese en estos momentos sanciones adicionales. Según Psaki, el funcionario pretende que haya una "pausa temporal" en la imposición de nuevas sanciones contra Teherán para que los diplomáticos del G5+1 negocien con Irán sobre sus ambiciones atómicas. Las negociaciones que tuvieron lugar la semana pasada en Ginebra no alcanzaron ningún acuerdo exitoso, pero fijaron el 20 de noviembre para una nueva ronda de conversaciones en la que un alivio de las sanciones estará sobre la mesa. El ministro de Economía israelí, Naftali Bennet, se encuentra en Estados Unidos para persuadir a los legisladores del ala dura de que obstaculicen las conversaciones. "Vamos a llevar a cabo una campaña en EE.UU. ante decenas de miembros del Congreso a los que yo mismo explicaré que la seguridad de Israel está en juego", sostuvo Bennet cuando anunció su viaje en la radio del Ejército. "Si en diez años explota en Nueva York una bomba nuclear en una valija o cae un misil nuclear en Roma podremos decir que será como consecuencia de las concesiones que se habrán hecho", añadió el ministro, dirigente del partido de extrema derecha Hogar Judío.

En ese contexto, el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, desmintió ayer afirmaciones de Kerry, quien el lunes había asegurado que el fracaso de las negociaciones entre Irán y los países del G5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania) en Ginebra fue responsabilidad de Teherán. "El 5+1 estaba unido el sábado cuando presentamos nuestra propuesta a los iraníes, pero Irán no pudo aceptarla", dijo Kerry el lunes.

"Señor secretario de Estado, ¿acaso es Irán el que vació de contenido la mitad del texto de los estadounidenses el jueves por la noche y el viernes por la mañana hizo comentarios públicos en contra?", preguntó Zarif en su cuenta de Twitter.

El viernes, el canciller francés, Laurent Fabius, declaró en Ginebra que había "avances", pero un día después aseguró que existía "un texto inicial que no aceptamos".

Medios y responsables iraníes atribuyeron a esta presunta intransigencia francesa el fracaso momentáneo de las negociaciones.

Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero

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