La caza de brujas duele, pero no mata

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El mercado está transitando por un terreno espinoso que por desgracia poco tiene que ver con lo bursátil. A esta altura de su gestión, el presidente Barack Obama es el tercero menos querido desde la Segunda Guerra Mundial. Esto lo hace especialmente vulnerable a cualquier propuesta populista. Es así como los burócratas de la SEC, la Fed y otros organismos gubernamentales están aprovechando la ocasión para intentar incrementar la cuota de poder que detentan, a través de la reforma del sistema financiero que impulsa el Ejecutivo. Con esto no estamos diciendo que Goldman Sachs o los 19 bancos más grandes del país que anunció ayer con estridencias la SEC que están bajo investigación de haber violado la -casi inocua, según opinión de quien esto escribe- Repo 105 sean inocentes o culpables.

Lo que queremos es que no se haga abuso político de medidas que pueden afectar de base a un mercado que ya viene muy golpeado con la crisis (el casi 80% que acumulan de suba los grandes índices desde marzo del año pasado es una anécdota; lo realmente importante es que no se ha recuperado la confianza que existía hace 3 años). Es cierto es que la de ayer fue una rueda ganadora con el Dow avanzando un 0,23% a 11.117,06 puntos y un volumen que, si bien fue menor que el del lunes, continuó estando por encima del promedio anual. Pero que Goldman, IBM, Johnson & Johnson, Yahoo! Coca-Cola, Procter & Gamble cerraran todas en baja a pesar de presentar balances mejores de lo estimado por los analistas sugiere que hay algo que no está andando muy bien.

Si el Promedio Industrial quedó del lado ganador fue merced al casi 2% que ganaron las empresas petroleras, acompañando la suba del crudo (a u$s 89,31 por barril) luego de tres días en baja. Algo detrás quedaron los papeles financieros y las empresas de servicios públicos, beneficiadas por la nueva merma de la tasa.

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