26 de mayo 2010 - 00:00

La cena de gala, con elenco de emergencia

Cristina de Kirchner se demoró en llegar a la cena de gala, vacía de «estrellas», en el cambio de vestuario y para recibir una bandera pintada con su imagen.
Cristina de Kirchner se demoró en llegar a la cena de gala, vacía de «estrellas», en el cambio de vestuario y para recibir una bandera pintada con su imagen.
Por la demora o por el agotamiento del día, salvo Hugo Chávez, los demás presidentes vecinos no se quedaron, anoche, a la cena de gala del Bicentenario, por lo que el Gobierno tuvo que recurrir a un elenco de emergencia para completar las 200 butacas que representaban, simbólicamente, los 200 años que se festejaron.

La Presidente, que entró al Salón Blanco a las 23.42 -se demoró en el vestuario, donde cambió de peinado; y por tercera vez en el día, de vestimenta-, se tuvo que contentar con una mesa diezmada en la que estaban su marido, el bolivariano, el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya y el secretario general de la OEA, Miguel Insulza.

Por eso, sobre la hora, fueron convocados algunos dirigentes de segundas líneas del kirchnerismo para ocupar lugares que no cubrieron personajes más taquilleros. Por caso, aunque fue invitado instistentemente, no apareció Diego Maradona.

De negro, con transparencias y brillos, Cristina pronunció unas pocas palabras: agradeció a los presentes, explicó que los invitados reflejaban «simbólicamente» al país y convocó a un brindis por «tres cosas: la Patria, el pueblo y porque cada uno de nosotros hagamos lo mejor en lo nuestro con lealtad a la Patria y al pueblo».

En las mesas se repartían los ministros Aníbal Fernández, Florencio Randazzo, Juan Manzur, Julián Domínguez, Amado Boudou y Jorge Taiana, entre otros que compartieron la cena con gobernadores y dirigentes políticos, sociales, deportistas, artistas e intelectuales.

A las mesas también se sentaron el procurador Esteban Righi; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; y los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli -junto a su mujer, Karina Rabolini-; de Chaco, Jorge Capitanich; de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos; de Mendoza, Celso Jaque; de Neuquén, Jorge Sapag; de San Juan, José Luis Gioja; de Córdoba, Juan Schiaretti; de Santa Cruz, Daniel Peralta; de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; y de Chubut, Mario Das Neves.

Otras autoridades presentes fueron el ex vicepresidente Carlos Chacho Álvarez; el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; el legislador porteño Juan Cabandié; el secretario de Deportes, Claudio Morresi; el diputado Ricardo Alfonsín; los gremialistas Hugo Moyano, Antonio Caló y José Luis Lingieri; y el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González.

También Martín Sabbatella, Hugo Yasky y el titular del COMFER, Gabriel Mariotto.

Al margen del ámbito de la política, concurrieron los actores Enrique Pinti, Lito Cruz, Jorge Luz, Gastón Pauls, Nacha Guevara, Graciela Borges y Soledad Silveyra, los ex deportistas y marplatenses Guillermo Vilas, «la Tigresa» Acuña y Nora Vega.

Además, llegaron Nacha Guevara -»lookeada» de Evita-, el modisto Roberto Piazza, el diseñador Gino Bogani; los cantantes Teresa Parodi, Gustavo Santaolalla e Ignacio Copani; la modelo Valeria Mazza y la artista Marta Minujín; el historiador Felipe Pigna y los periodistas Horacio Verbitsky y Jorge Halperín.

También empresarios como Sebastián Eskenazi, Jorge Brito, Claudio Cirigliano, Gustavo Grobocopatel y Paolo Rocca.

El menú consistió en una entrada de panaché de verduras, cordero patagónico como plato principal y mousse de maracuyá de postre, acompañado por vino de la bodega Luigi Bosca (blanco Chardoney y tinto Malbec), mientras que para el brindis se reservó champán Chardon Extra Brut.

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