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La CGT de Caló debutó ayer en en la campaña de Insaurralde
Martín Insaurralde estrenó el escenario de la CGT de Antonio Caló para la campaña, junto a Julián Domínguez, Daniel Scioli y Daniel Filmus.
La convocatoria reunió a buena parte del consejo directivo de la CGT afín al Ejecutivo y sólo estuvieron ausentes los "gordos" de los grandes gremios de servicios, Carlos West Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza), un grupo que respaldó la lista de Sergio Massa. Tampoco fueron dirigentes de gremios del transporte que se alejaron del oficialismo como Omar Maturano (maquinistas, La Fraternidad) y Roberto Fernández (colectiveros, UTA).
Tras meses sin obtener atención sobre sus reclamos, el Gobierno comenzó a devolverle a la CGT de Caló sus gestos de alineamiento. Además de la participación y anuncio de suba del salario mínimo y de la devolución de lo descontado por Ganancias en el medio aguinaldo, que se concretaron ayer, los dirigentes sindicales obtuvieron la promesa de un aumento del 40% en el Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), lo que representará la distribución de $ 800 millones adicionales en un año para las obras sociales de los gremios.
La buena sintonía quedó plasmada en el acto de ayer en el SMATA. El gremio fue la sede por la participación en las listas del FpV de Oscar Romero, segundo de Ricardo Pignanelli en el sindicato, como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Junto a Caló y a Pignanelli participaron los "independientes" Andrés Rodríguez (estatales de UPCN y presidente del PJ porteño) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias y directivo de AySA), y otros dirigentes afines al Ejecutivo como Víctor Santa María (encargados, SUTERH) y Horacio Ghilini (docentes privados, SADOP).
"Militemos hasta que se nos gasten las piernas hasta las ingles, compañeros", bramó Pignanelli durante su discurso. El jefe de los mecánicos apeló a la emotividad y a la figura de Néstor Kirchner y llamó a "reventar las urnas" con votos para los postulantes del FpV.
A su turno, Caló destacó "los cinco millones de puestos logrados" durante la última década y sostuvo que "el movimiento obrero es peronista". "La lista del Frente para la Victoria es la que va a defender este modelo sindical con el que crecieron todos los gremios", agregó el metalúrgico, quien pidió defender "este modelo industrial".
Insaurralde, en tanto, asumió un compromiso público. Dijo que los diputados del oficialismo nacional surgidos de las elecciones legislativas de octubre próximo "nunca van a levantar la mano ni a tomar una sola medida en contra de los trabajadores". Y se animó a una crítica indirecta a Hugo Moyano cuando se refirió a la central encabezada por Caló como "la única CGT que no se olvidó que hay un proyecto colectivo" y que "pelea por los salarios de los trabajadores".
"No dejemos que nos confundan, compañeros. No vienen por lo que hicimos mal. Vienen por lo que hicimos bien. Les molesta que profundicemos las políticas de futuro en la Argentina. Vienen por cada uno de estos sueños y conquistas", advirtió el intendente de Lomas de Zamora, cabeza de lista del FpV para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.
Por su parte, Scioli insistió en su retórica de alineamiento absoluto con el Gobierno nacional. Pidió defender "el proyecto que encabeza Cristina" de Kirchner y sostuvo que el Gobierno nacional y los candidatos del oficialismo encarnan "un proyecto coherente, previsible y confiable". El mandatario provincial pidió también apoyo para Filmus, primer postulante a senador nacional por la Capital Federal. Sólo pareció aludir a Massa cuando indicó que "en la vida hay que ser justo y agradecido".
El jefe de la CGT aprovechó el acto para criticar el fallo de la Corte Suprema de semanas atrás que cuestionó, una vez más, el monopolio de representación sindical. Para el metalúrgico, la resolución del máximo tribunal busca "atomizar el movimiento obrero" y les pidió a los legisladores oficialistas defender el modelo sindical vigente.


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