14 de diciembre 2009 - 00:00

La compañía de Duato cerró su visita con un bello tríptico erótico

«O Domina Nostra», una de las tres obras del segundo programa que la admirable Compañía Nacional de Danza de España dirigida por Nacho Duato presentó en el Teatro San Martín.
«O Domina Nostra», una de las tres obras del segundo programa que la admirable Compañía Nacional de Danza de España dirigida por Nacho Duato presentó en el Teatro San Martín.
Compañía Nacional de Danza de España. Dir. art. y coreografías: N. Duato. (Teatro San Martín).

El artista valenciano Nacho Duato completó, en el segundo programa de la Compañía Nacional de Danza de España, una visión amplia de la realidad. En el primer programa, hubo una mirada al mundo de los castratti y a ciertas prácticas aberrantes de algunos momentos de la historia, a las alternativas amorosas y galantes de los siglos XV y XVI y reflexiones acerca de la drogadicción y sus consecuencias, en un tríptico testimonial y de filoso compromiso social.

Ahora el impulso del coreógrafo se volcó a la indagación en la sensualidad a flor de piel de una población musulmana en «Gnawa», construida sobre distintas músicas de estilo ritual. La obra comunica una honda vibración interior graficada en un desplazamiento espacial y en formulaciones que recuerdan lo primitivo amoroso haciendo hincapié en la universalidad de la danza folklórica.

El talento de cada uno de los integrantes de la compañía de Nacho Duato se puso de manifiesto en la danza de «Gnawa» y más tarde en el elemento religioso de «O Domina Nostra», apoyado en la profunda musicalidad del polaco Henryk Górecki (de su Op. 55), una propuesta que polariza espacialmente los desplazamientos grupales y los movimientos solísticos de una mujer (la Virgen Negra).

Los reclamos del inconsciente y el catálogo de formas físicas que diseña el deseo sensual aparecen en «Cobalto», sobre músicas de Pedro Alcalde y Sergio Caballero tocadas en órgano. Las relaciones sexuales a través de una búsqueda visual de alto esteticismo marcan el desarrollo se esta observación gélida y desangelada de la práctica sexual que se concreta con el fondo de un telón metálico con cadenas tintineantes e iluminación azulada que los bailarines asimilan a su movimiento.

Otra vez la Compañía Nacional de Danza de España deslumbró con su perfección, con la excelencia de cada uno de sus bailarines y la disciplina tanto de sus ensambles como la de los trabajos individuales, siempre bajo la mirada férrea e incorruptible de Nacho Duato. Detrás de cada movimiento elaborado por este artista, siempre hay una idea en juego.

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