22 de septiembre 2009 - 00:00

La consigna: revolución y aumento

Los legisladores porteños se quejan de que sus sueldos son los más bajos de todas las cámaras del país, unos $ 8.000 mensuales en mano. Ayer, representantes de la Coalición Cívica y aliados de Pino Solanas comenzaron el lamento. Los diputados Sergio Abrebaya (CC) y Martín Hourest (Pino Solanas) plantearon a sus pares, primero, que se les integren al salario $ 500 que recibieron los «empleados de la casa» y, luego, que se aumente.

Es porque los honorarios de los legisladores suben con las paritarias de los empleados de la Legislatura, y ese dinero, que es una cifra no remunerativa y se acordó hace meses, no fue contemplado para los diputados. Pero Hourest hizo la sugerencia, al quejarse porque hay empleados que cobran más que los diputados. Se trata de algunos casos que, por la antigüedad (un 2% anual) y sueldos ya pactados por el ex Concejo Deliberante, llegan a $ 13.000 por mes. Es decir, un 50% más que lo que cobran los diputados. En principio, serían reconocidos los $ 500, pero nadie se anima a más, cuando en diciembre cerca de 30 diputados que no renuevan terminan el mandato, y el aumento, finalmente, beneficiaría a los que ingresan sin que tengan que pasar por el trámite de levantar la mano en beneficio de su economía. Aliado de Solanas, Hourest conforma un bloque actualmente con la legisladora Liliana Parada (diputada nacional electa), pero integrará una bancada con 8 diputados más, tras el recambio.

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