El Gobierno se encuentra en una encrucijada. Para tener éxito en su cruzada contra Alejandra Gils Carbó precisa del apoyo de otras fuerzas políticas, especialmente del PJ. Pero la negociación política también incluye el nombre de quien eventualmente podría suceder a la actual procuradora. La intención inicial del Ejecutivo fue proponer al jurista Alberto García Lema, algo que el sector del peronista Miguel Ángel Pichetto veía con buenos ojos, sobre todo si debía afrontar un rol más testimonial que ejecutivo. Pero cobró mayor fuerza el nombre de Pablo López Viñals, actual procurador de Salta y el hombre que quiere Juan Manuel Urtubey y su hermano Rodolfo para el cargo. En el medio se barajaron nombres sin consenso, pero con terminales que los vuelven candidatos potables: el juez de Casación Gustavo Hornos, de buena llegada al presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti. Y también su par en la Cámara Mariano Borinsky, cuyo pasado como fiscal le garantizaría ascendencia al frente del Ministerio Público. Ricardo Sáenz y José María Campagnoli tampoco han bajado de la lista. En Balcarce 50, sin embargo, comienzan a evaluar costos y beneficios de la continuidad de una batalla con una Gils Carbó "acotada", sin margen de acción, y un reemplazo auspiciado por el PJ sobre el que no tendrían injerencia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario