Un gráfico del índice Merval -de la tarde de ayer- revive aquello de las imágenes valiendo más que las palabras (en este caso, también que los números). En el mismo se observa un pique optimista, en los albores de la rueda, donde se cobró altura hasta rondando los 3.130 puntos. Una vez concretada la cumbre, una pendiente suave que fue minando el máximo aunque manteniendo el nivel, por arriba del cierre del viernes. Hasta llegar a pasar las 15, a dos horas del cierre, ya con clara muestra de que el «piso» iba a ser perforado desde allí hasta la clausura. Que mostró algún leve intento de reacción, pero sin poder evitar que el saldo final se consumara en negativo del 0,4%, en líderes, con el índice Bolsa -general- algo más suave y perdiendo el 0,3%. El escenario exterior no ofrecía tampoco apoyaturas, porque buena parte de Europa se movió a la baja -Milán y Madrid los principales- en tanto el Dow Jones, fiel a su costumbre, esquivó la expresión del día -de Obama- donde advertía de «mercados en descontrol si Estados Unidos no podía votar más endeudamiento...». Shanghái se apartó de todos, subiendo un notable 3%, quedando como la gran figura. El mercado local registró un total de 55 alzas por 38 descensos, con Caputo y Quickfood como lo mejor -el 8% y el 5% en ellas-, pero varias líderes acusando negativos relevantes: caso de Edenor con caída del 5,6%, G. Galicia y Tenaris con casi el 1,5%, con lo mejor en Telecom subiendo un 3%.
La flojedad de la primera rueda halla explicación natural en un total negociado que se contrajo a solamente los $ 41 millones en acciones, donde la demanda dio señales de retirarse de la plaza ante ciertos límites alcanzados al inicio. Cierre confuso, de orden global, al que habrá que ver en su segunda fecha. La Bolsa se encogió.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario