3 de agosto 2015 - 00:00

La economía y la teoría de la evolución y de la adaptación al cambio

La economía y la teoría de la evolución y de la adaptación al cambio
 No hay tema cotidiano que no pueda ser analizado bajo el prisma de la teoría de la evolución y la adaptabilidad al cambio. El "Dodo" es un ejemplo clásico de este paradigma de evolución y adaptación. Fue un ave muy grande y no voladora que existió en las islas Mauricio, donde se la descubrió en 1598 con la llegada de barcos holandeses, y fue vista por última vez antes de su extinción alrededor de 1662.

Dos siglos más tarde se transformó en un personaje mítico del famoso libro de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas). Aislado del resto del mundo en una isla, el "Dodo" evolucionó en un hábitat que le agrandó el cuerpo y le fue achicando las alas, dado que volar era innecesario y consumía demasiada energía. Pero cuando las condiciones de bonanza excepcional cambiaron con la llegada de los barcos inmigrantes o de paso, y los depredadores que ellos traían, el "Dodo" sucumbió en pocos años. Precisamente porque no pudo adaptarse a las condiciones cambiantes del nuevo contexto. No sabía volar, era pesado y por lo tanto una presa muy fácil.

¿Tendrá la economía argentina de la "década ganada" alguna similitud con la historia del "Dodo"? La similitud radica en que la economía creció en un hábitat de aislamiento favorecido por condiciones increíblemente buenas para engordar y no tener alas para volar en un mundo cambiante. Ahora el mundo está cambiando y la economía argentina no anda bien en términos de competencia o adaptabilidad. El engordamiento de la economía argentina fue la respuesta política a condiciones propicias para que el gasto agregado en general, el consumo y el salario, y el gasto y el empleo público subieran a las nubes.

La defensa del modelo sostiene que cosas parecidas a la buena vida del "Dodo" en las islas Mauricio ocurrieron en esta década, de la mano de sustanciales transferencias a la población, aunque hayan quedado asignaturas pendientes. Pero el problema es que condujeron también a una crisis de crecimiento y esto no es reconocido. Para peor, para seguir por este camino la economía necesita profundizar su aislamiento e insularidad, algo que ya no está disponible y que de intentarse sólo va a agravar la crisis de crecimiento.

Clásico argentino

De un modo muy parecido a lo que ocurrió en los 90 frente a las devaluaciones de Asía, Rusia y Brasil, aquí se habla de profundizar el modelo cuando en otras economías se están poniendo el salvavidas. Es un clásico argentino. La negación del cambio estructural y la eventualidad de que la economía tenga que hacer un ajuste a condiciones adversas. De eso no se habla y no es por cuestiones electorales. El tema de la competitividad y la eficiencia hace rato que fue borrado de los debates públicos, que hablan de cualquier cosa o antes que de cómo vamos a hacer para volver a crecer. El voluntarismo del Gobierno sobre soñar que el modelo está para quedarse o las bolufrases de la oposición sobre el shock de confianza son salidas mucho más fáciles que enfrentar el hecho de que estamos sumergidos en una economía sin instituciones transparentes que controlen el gasto. Las preguntas tabú son bien conocidas: ¿cuánto será el gasto superfluo o excesivo e ineficiente que se está filtrando a los que no lo necesitan? Nadie está dispuesto a ponerle el cascabel al gato.

Evolución y adaptabilidad mediante, igual sabemos que a diferencia del "Dodo" la economía argentina no va a desaparecer. Pero si las condiciones externas continúan el curso actual vamos camino a ver cambios muy significativos, la sociedad se va a llevar una gran sorpresa y el relato lo único que va a tener para ofrecer es la teoría conspirativa de la embestida (o "guerra", como llaman a la crisis en Venezuela) económica. Necesitamos que haya mutación y adaptabilidad a un escenario mucho más desafiante que hoy aparece en el mundo y la región. Con temas que hoy están fuera de la agenda como eficiencia y competitividad, que tienen que volver a primer plano, sin desplazar los objetivos centrales de mejorar la distribución del ingreso. Para establecer otra similitud que a muchos no le va a gustar. Estamos como en el caso de Grecia, en donde independientemente del resultado de las urnas, la pregunta va a dejar de ser para dónde vamos, sino cómo va a hacer el Gobierno electo, de modo adaptativo y sostenible, para que la sociedad pueda entender el camino.

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