Entre gritos y silbidos intentaban atravesar las tres líneas de policías uniformados que formaban una barrera para impedir que la multitud se acercara más al complejo mientras el helicóptero de Obama aterrizaba en el recinto.
Los palestinos estaban muy esperanzados con Obama en su primera elección. Confiaban en que iba a ser más equilibrado y estaba más dispuesto a presionar a Israel que su predecesor. La firme postura del político demócrata y su oposición pública desde el principio a la expansión de los asentamientos israelíes fue la que alimentó esa esperanza. Pero a medida que acercaron las elecciones para el Congreso en 2010 y la reelección en 2012 sus críticas perdieron fuerza y la decepción palestina se agudizó.
En las calles de Cisjordania había ayer pocos dispuestos a hablar bien de Obama. "La visita no significa nada para mí, porque nada va a suceder", dijo Tala Rimawi, de 30 años, un traductor de las oficinas del Gobierno. "Obama está aquí sólo para hablar con Israel, no está aquí por nosotros", agregó.
Estados Unidos "se pone del lado de Israel y en contra de nuestra gente y por ello es parte del conflicto", indicó Isam Baker, uno de los oradores en la manifestación y activista del Partido del Pueblo, una pequeña formación comunista. "Sabemos que viene aquí a presionar a la Autoridad Palestina para que regrese a las negociaciones. Está aquí sólo para servir a los intereses de Israel, no a nosotros", agregó.
Una amplia mayoría de los palestinos, un 89% de acuerdo con la encuesta del 5 marzo realizada por la universidad de An Nayah en Cisjordania, considera que la política estadounidense hacia ellos es parcial.
Las negociaciones están paralizadas desde que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, uno de los halcones del partido derechista Likud, fuese elegido poco después de Obama en 2009. Los palestinos, recelosos de entrar en unas negociaciones sin fin con los nacionalistas israelíes mientras los asentamientos judíos seguían creciendo, condicionaron las negociaciones a que se congelara la construcción de los asentamientos.
Netanyahu accedió en un principio a la demanda y ordenó una moratoria parcial sin precedentes en la construcción de asentamientos durante diez meses. Pero la presión interna del "lobby" proasentamientos se negó a prolongarla.
"Yo sé que él (Obama) no va a hacer milagros, pero la visita no deja de ser un punto de inflexión en la reimplicación estadounidense en el conflicto", dijo el analista político y exportavoz del Gobierno Ghasan Jatib, que calificó la gira de "un paso en la dirección correcta".
No obstante, el punto de vista de Jatib contrasta con el de dos tercios (el 68%) de los palestinos que no creen que Obama vaya a impulsar un acuerdo de paz en su segundo mandato, según la encuesta de An Nayah, en la que se consultó a 1.366 adultos en la Franja de Gaza y Cisjordania y que tiene un margen de error del 3%.
La presencia de Obama es sencillamente una "visita de relaciones públicas", dijo Mustafa al Sayed, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de El Cairo. El político estadounidense no presionará a Israel, dijo. "En lugar de ello está presionando a Abás para que acepte reanudar las conversaciones de paz. Pero no lo conseguirá porque los palestinos están seguros de que el Gobierno de Netanyahu realmente no está dispuesto a hacer concesiones".
| Agencia DPA |


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