17 de octubre 2012 - 00:00

La FAO pidió a los ministros apoyar a pequeños productores

José Graziano Da Silva
José Graziano Da Silva
Roma - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pidió ayer apoyar a los pequeños productores para luchar contra el hambre, del que suelen ser las primeras víctimas sin poder beneficiarse además del aumento de precios agrícolas.

«En los últimos tres decenios, las inversiones nacionales en agricultura han sido reducidas así como la ayuda para el desarrollo y millones de pequeños productores han tenido que luchar para adaptarse a muchos cambios: clima, mercado y precios», reconoció el director general de la FAO, el brasileño José Graziano Da Silva, al inaugurar la Jornada Mundial de la Alimentación (JMA).

La JMA, que se celebra en 150 países, ha sido dedicada este año a las cooperativas agrícolas, que generan ingresos para millones de pequeños agricultores, y cuya expansión podría contribuir a la lucha contra la pobreza y el hambre, por lo que requieren el apoyo adecuado por parte de gobiernos, sociedad civil y mundo académico. «Son fundamentales para luchar contra el hambre», explicó Da Silva.

Las cooperativas agrícolas representan «una visión alternativa a los modelos económicos que parecen tener como único objetivo el beneficio», tranzó por su parte el papa Benedicto XVI en un mensaje enviado a la FAO.

El aumento de los precios de los alimentos desde 2007 no ha beneficiado el sector, según reconoció el director de la FAO durante una ceremonia celebrada en la sede central de la agencia, ubicada en el corazón de Roma.

Según la entidad de Naciones Unidas, la lucha contra el hambre recibió un nuevo impulso la semana pasada con la publicación de cifras oficiales que muestran que hoy en día hay en el mundo 132 millones menos de hambrientos con respecto a hace 20 años, aunque existen todavía 870 millones de personas que a diario no cuentan con alimentos suficientes para vivir. Una cifra que ha cesado de bajar debido sobre todo a la fiebre que se desató en los mercados.

En África y Medio Oriente inclusive aumentó, y hay 83 millones de personas desnutridas más con respecto a 1990. «No podemos tolerar que ocurra eso en un mundo tan rico, que produce lo suficiente para todos», subrayó Da Silva.

La esperanza de que millones de personas salieran de la pobreza con la subida de los precios del 2007-2008 se desvaneció, admitió el primer dirigente latinoamericano que llega a ese cargo en la FAO, tras recordar que los precios de los cereales registraron un nuevo aumento el mes pasado por la peor sequía en 60 años en Estados Unidos.

«La continua volatilidad de los precios de los alimentos requiere una mejor gobernanza mundial de la seguridad alimentaria», aseguró Da Silva, durante una reunión sobre el alza de precios de los alimentos que ha contado con la participación de una veintena de ministros.

Agencia AFP

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