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La fiesta sigue y es alimentada por la Fed

Si decimos que el petróleo trepó un 2,6% a u$s 71,78 por barril, el oró avanzó un 1,1% a u$s 1.015,8 por onza y los commodities en general casi un 2%, nadie debería sorprenderse. Si además decimos que hubo un corrimiento hacia los bonos del Tesoro y en especial hacia los plazos más largos (la tasa a 10 bajó al 3,44% y la de 30 años al 4,2%) tampoco debería de haber sorpresas. Lo mismo ocurre si a caballo de esto decimos que lo mejor del día le tocó al sector financiero (+2,3%), al de la energía (+1,4%) y al vinculado a las materias primas (+1,2%).
Alguien podría pensar, y sin dudas desde algunos lugares se está alimentando la idea, que con este aparente todos suben estamos en el mejor de los mundos. El problema es que esto ocurre sólo porque el dólar se devalúa. Así cada día que pasa los norteamericanos son más pobres y así van pagando los miles de millones de dólares que ha emitido el Estado para paliar la crisis financiera. Aunque esto sea al costo que la Fed abandone su principal mandato histórico: defender la moneda. No discutimos que fuera auspicioso en el 0,52% que subió el Dow (9.829,87 puntos), que el Banco de Desarrollo Asiático incrementó su perspectiva de crecimiento para la región, lo mismo que la suba de las ganancias esperadas del JP Morgan, Jhonson & Jhonson y otras. El problema es que esta fiesta en algún momento se habrá de pagar. Aunque es poco probable que sea hoy.


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