La furia copó Atenas mientras se aprobaba el enésimo ajuste

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Atenas - El Parlamento griego aprobó anoche el Presupuesto para 2012, severamente recortado por orden de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el objetivo de reducir el gigantesco déficit fiscal del país, mientras en las calles primaba el descontento y miles de manifestantes protagonizaban violentos disturbios en las inmediaciones del recinto.

La votación ya estaba cantada, dado que el Gobierno de unidad nacional dirigido por el exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) Lucas Papademos cuenta con una amplia mayoría.

Los totalidad de los partidos que integran el Ejecutivo -el Partido Socialista Panhelénico (PASOK), la conservadora Nueva Democracia (ND) y el ultraderechista LAOS-, sumado a diputados independientes liberales y de centroderecha, sumaron una abrumadora mayoría de 245 votos a favor, sobre un total de 300.

A pesar de esa aparente unión, el debate en los últimos días fue duro, tanto entre las diversas formaciones políticas como en el seno de cada una, por lo que la votación podría abrir brechas en la alianza. De hecho, las tres semanas del nuevo Gobierno están pasando factura a las formaciones que apoyan a Papadiemos, ya que su popularidad se ha reducido en este período y mucho más aún en los últimos dos años.

Aval

Antes de la votación, Papademos pidió el aval de un nuevo ajuste. «Nuestra posición en Europa no es negociable», dijo. «Grecia es y seguirá siendo una parte de la Europa unida y del euro», añadió el premier ante los legisladores. El jefe de Gobierno recordó que Grecia debe reducir las deudas y combatir la evasión fiscal. «Si no lo hacemos, la historia no nos lo perdonará», advirtió.

De esta manera, el Gobierno cuenta ahora con el instrumento necesario para intentar obtener así nueva ayudas por 130.000 millones de euros.

El objetivo principal es lograr un superávit primario del 1,1% que, tras el pago de deuda e intereses, llevará a un déficit del 5,5% del Producto Bruto Interno (PBI), frente al 9% que se espera para 2011.

Para ello, el gasto público se recortará en 5.000 millones de euros más mediante la reducción de los salarios públicos, las pensiones y el presupuesto de Educación, que será un 60% más bajo, entre otras partidas que serán disminuidas. En cambio, crecen las destinadas a equipamiento militar y a Interior.

Los ingresos del Estado se verán aumentados un 7,1% a través de la aplicación de nuevos impuestos indirectos y una mayor tasación directa, que se centrará en los particulares, mientras que la presión fiscal a las empresas disminuirá.

Lo curioso es que a pesar de las duras medidas, el objetivo de la reducción del déficit no es conseguido nunca plenamente debido a que las medidas de austeridad reducen la actividad económica y la recaudación impositiva.

Otro componente crucial del Presupuesto será el éxito del programa denominado Participación del Sector Privado (PSI), por el que los bancos y grandes fondos de inversión que poseen unos 206.000 millones de la deuda griega deberían acceder a canjearla por nuevos bonos a la mitad de su valor.

Pero en los últimos días, dados los vaivenes de la zona euro, los acreedores han presentado reticencias a esta medida excepcional, contemplada en el acuerdo entre la UE y Grecia de finales de octubre y que el lunes uno de los miembros del Consejo de Gobernadores del BCE, Athanasios Orfanides, calificó de «terrible error».

La jornada estuvo marcada por dos grandes marchas, una al mediodía y otra por la tarde, que se caracterizó por los choques violentos. La Policía arrojó gases lacrimógenos a decenas de jóvenes encapuchados, muchos de ellos vestidos de negro, que lanzaban bombas molotov y piedras fuera del recinto. Los efectivos furon atacados con pedazos de pavimento, palos y cócteles molotov durante casi una hora antes de que los manifestantes fueran dispersados.

Heridos leves

Pequeños grupos incendiaron contenedores de basura y rompieron algunas vidrieras de locales y bancos en otras áreas. Diez personas resultaron levemente heridas, informó la Policía.

Los manifestantes gritaron eslóganes contra las impopulares medidas de austeridad fiscal demandadas por la UE y el FMI y llevaron pancartas con frases como «Revolución Social Ya» en su marcha hacia el Parlamento.

También surgieron choques menores en otras partes de Atenas y en la ciudad norteña de Tesalónica. «Hay un enojo silencioso, una especie de mar de fondo, y esto es peligroso», dijo Mary Bossis, profesora de seguridad internacional en la Universidad de Piraeus. «Creo que más gente se va a sumar a la segunda marcha, que probablemente será más violenta», agregó.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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