28 de junio 2016 - 00:15

“La gente prefiere los burros grandes, anden o no”

El fantasma del “brexit” llevó a muchos españoles a evitar un voto arriesgado y, pese al desencanto de la población, el establishment volvió a imponerse.

Madrid - "La gente prefiere los burros grandes, anden o no anden". Así reza un dicho muy repetido ayer en esta ciudad, en el día posterior a la virtual "segunda ronda" de una misma elección, en la que esa apreciación se reafirmó con contundencia.

El único partido que creció en escaños fue el del burro grande (el Popular, de Mariano Rajoy), siguiendo esa línea de pensamiento. Y las primeras encuestas difundidas ayer por algunos medios locales, con el resultado todavía caliente del domingo, así lo indican: el 60% cree que el futuro presidente del Gobierno debe ser el candidato del partido que más votos reunió.

Y los mercados, anonadados aún por el resultado del "brexit", piensan igual: a no ser por el efecto puerta de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, la Bolsa de Madrid habría subido ayer. Y aunque no fue así, el índice madrileño fue el que menos bajó de los europeos (1,83%). El establishment festejó no tanto bajo el convencimiento de que se eligió lo mejor, sino por la certeza de haberse alejado de lo peor.

Claro que al burro -metafóricamente hablando- no sólo lo eligen los burros. El escepticismo -esa epidemia de los tiempos modernos- manda. Por eso es que el sistema financiero y buena parte de la gente que no lo integra se encontraron votando lo mismo aunque con razones y consecuencias diversas. Ambos festejaron y coincidieron en uno de los temores lógicos y que no hay razones para cuestionar: no fuera a ser cosa que España se transformara en Venezuela.

Pero ese temor, que -en una división simplista y grosera- iguala a ricos y pobres a la hora de votar, los separa a la hora de gobernar. Los mercados pueden respirar porque el fantasma del socialismo se alejó y porque no siguió lloviendo sobre el terreno mojado del "brexit". Y los ciudadanos de los sectores medios y medios bajos deberán ir haciéndose a la idea de que se viene el ajuste.

Cualquier similitud con la realidad de otros países de habla hispana, es pura coincidencia. Los burros grandes no distinguen entre fronteras. Ayer en Madrid, el calor y el escepticismo se mantuvieron en la cima del termómetro.

Enviada especial a Madrid

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