La guerra comercial llega a la calle y encarece la vida en Estados Unidos

Edición Impresa

La tregua anunciada por Donald Trump y Jean-Claude Juncker por ahora no sale del papel. Temen que costos más elevados limiten en un 15% las ganancias de las 500 de las mayores empresas del país.

Nueva York - Las latas de Coca-Cola y Fanta están más caras, los precios de los automóviles van en alza y hasta los "post-it" de papel autoadhesivo son más costosos: las empresas estadounidenses empezaron a pasarles a los consumidores los costos de la guerra comercial lanzada por Donald Trump, la que podría reducir en un 15% los beneficios de 500 de las mayores empresas estadounidenses, según un estudio de Goldman Sachs.

Según una encuesta de YouGov para la cadena CBS, el 57% de los estadounidenses reprueba la política comercial del Gobierno y un 51% cree que los aranceles tendrán un efecto negativo sobre la economía en el corto plazo.

Un gran número de firmas se prepararon para un alza de precios tras la publicación de los resultados del segundo trimestre del año. Pretenden proteger sus márgenes de ganancia frente a la escalada de los precios del acero y del aluminio, lo que aumentó los costos de fabricación de muchos productos.

"Claramente es perturbador para nosotros y es perturbador para nuestros clientes, pero es necesario", justificó James Quincey, director ejecutivo de Coca-Cola, que aumentó sus precios a principios de mes, después de que entraran en vigor los nuevos aranceles del 25% y el 10% en las importaciones de acero y aluminio, respectivamente.

Los aranceles "son una de las razones que nos impulsaron a mediados del año a anunciar un alza de precios", se defendió el ejecutivo.

Esos aranceles, seguidos por las represalias de China, la Unión Europea, Canadá y México, afectan la actividad de embotellamiento (plástico, resina) y el transporte.

"A corto plazo, habrá impacto para los consumidores", advirtió por su parte Deborah Thomas, directora financiera de Hasbro.

Hasbro, que se especializa en juegos de mesa (Scrabble, Trivial Pursuit) está en conversaciones con sus proveedores y distribuidores sobre un aumento de precios que podría producirse durante el crucial período de las fiestas navideñas.

En marzo, Wilbur Ross, secretario de Comercio, había asegurado que los consumidores no iban a percibir la entrada en vigor del gravamen al aluminio.

Los nuevos aranceles afectan a las empresas de dos maneras. Por un lado, aumentan los costos de las materias primas y los materiales importados. Y por otro, incrementan los costos para sus clientes en los mercados de exportación.

Los derechos aduaneros llegan en un momento en que las empresas estadounidenses enfrentan un dólar fuerte que obstaculiza sus exportaciones y la caída de las monedas de mercados emergentes (real brasileño, peso argentino etcétera), lo que reduce los beneficios en varias regiones del mundo.

Las grandes automotrices de Detroit (General Motors, Ford, Fiat Chrysler) revisaron el martes a la baja sus expectativas para 2018, citando los nuevos aranceles, en la peor rueda bursátil para el sector desde la bancarrota de GM y de Fiat Chrysler en 2009.

GM calculó el costo del alza de los precios del aluminio y del acero -que representan más de la mitad de los componentes de un automóvil- en más de 1.000 millones de dólares este año.

"Vamos a recuperar ese déficit aumentando los precios", advirtió Chuck Stevens, director financiero, al explicar que es una de las pocas formas que el constructor tiene "para seguir siendo competitivo".

A partir de agosto, los consumidores que quieran comprar un Chevrolet Silverado o un GMC Sierra deberán revisar su presupuesto porque esos autos van a subir.

Las medidas proteccionistas estadounidenses y las represalias de ciertos países protegen a muy pocos sectores y causan daños en zonas rurales de Estados Unidos.

Los productores de whisky y de bourbon, así como el fabricante de las motocicletas Harley-Davidson -productos golpeados por los impuestos punitivos de la Unión Europea- también informaron dificultades.

La cadena de suministro de las empresas que más dependen de las importaciones, como la energía, el carbón, la electricidad, la informática y los transportes, se ve amenazada por importantes riesgos.

"Nos preparamos para cambiar nuestras fuentes de suministro", adelantó Nicholas Gangestad, director financiero del conglomerado industrial 3M, que fabrica las notas "post-it", cintas adhesivas y otros productos en más de 60 países.

La empresa, que recientemente aumentó sus precios, no excluye subidas adicionales.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario