6 de marzo 2015 - 00:00

La guerra de divisas y el futuro de la eurozona

Las Bolsas europeas operaban al alza tras conocerse los resultados de la reunión semestral clave del Banco Central Europeo en Nicosia ayer, ya que las empresas seguirán teniendo la posibilidad de financiarse casi a cero y serán internacionalmente más competitivas tras la fuerte devaluación del euro. El BCE había aprobado, en su reunión de política monetaria del 22 de enero, el lanzamiento de un programa de compra de activos públicos y privados, Quantitative Easing (QE), por un importe de 60.000 millones mensuales, que comenzará este mes de marzo y que estaría en vigor al menos hasta finales de 2016, lo que totalizaría 1,1 billón.

Con semejante sobreoferta de dinero, obviamente, la devaluación del euro es dato cantado, con lo que esperan estimular las exportaciones de la zona euro, beneficiando en particular a Alemania, exportadora por excelencia. De hecho, ante semejante expectativa, la moneda única cayó a niveles inéditos desde 2003, hasta los u$s 1,103. La libra esterlina, por su parte, se apreció un 10% frente a la divisa europea en los últimos 12 meses, mientras que en enero el Banco Central suizo decidió eliminar el tope que en 2011 impuso al franco, frente al euro, resultando que el euro ha perdido más del 11% respecto del franco suizo y agudizando la guerra de divisas en la que también están inmersas otras economías como la de Japón.

Casi todos los analistas coinciden en que llegará la paridad entre dólar y euro, sobre todo si la Reserva Federal sigue creyendo que la economía estadounidense mantiene una sólida expansión en el inicio de 2015, impulsada por el gasto de los consumidores y la mejoría del mercado laboral, dado que podría rebajar durante los próximos meses el nivel de sus estímulos y, por tanto, proveer de una menor cantidad de dólares con lo que la tendencia se mantendrá y la pérdida del 20% que el euro acumula en el último año se profundizará.

Total que en su reunión de este jueves el BCE decidió mantener el precio del dinero en el 0,05% -desde septiembre de 2014, el nivel más bajo de su historia. También quedó intacta en el -0,2% la "facilidad de depósito"-el interés que cobra a los bancos por dejar su dinero en sus arcas-y el tipo de interés aplicable a la facilidad marginal de crédito en el 0,30%.

Los nuevos pronósticos del BCE (ver aparte) sugieren que la inflación se mantenga "en niveles muy bajos o negativos" en los próximos meses, y que se vaya recuperando más tarde a lo largo de 2015. De hecho, el BCE ha rebajado en siete puntos la previsión de inflación -las previsiones de diciembre para este año eran del 1% y del 1,5% en 2016-, "dada la baja del petróleo" lo que constituye una clara demostración de que, para ellos, la "inflación" se identifica con la suba del Índice de Precios al Consumo (IPC) y no es, en cambio, la sobreoferta de dinero por sobre la demanda del mercado en tiempo real. El IPC ralentizó su descenso en febrero y se contrajo un 0,3%, tres décimas menos que un mes antes cuando se había contraído un 0,6%, según Eurostat.

Finalmente, quizás la noticia más esperada por los mercados es que el programa QE comenzará este mismo lunes 9 de marzo. No se comprarán bonos con rendimiento inferior al -0,2% de la "facilidad de depósito" y el plan no tiene un plazo preestablecido. En cuanto a las compras, serán de no más del 25% de una emisión de títulos -para no formar minorías de bloqueo- y no más del 33% de un mismo emisor y las llevarán a cabo los bancos centrales nacionales, con unas referencias proporcionadas por el BCE aunque con cierto margen.

(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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