29 de enero 2014 - 00:00

La guerra ideológica le ató las manos al presidente demócrata

Washington - Barack Obama se enfrentó ayer a un nuevo discurso sobre el estado de la Unión con varias de sus promesas del año anterior aún sin cumplir tras el que fue, probablemente, el peor año para el mandatario desde que llegara a la Casa Blanca en 2009.

El 12 de febrero de 2013 Obama ofreció su alocución apenas unas semanas después de su toma de posesión, tras haber sido reelegido el noviembre anterior para continuar al frente del Gobierno durante otros cuatro años, y lo hizo con una agenda cargada de compromisos políticos. Sin embargo, la polarización cada vez más extrema en el Congreso y la oposición frontal republicana a muchas de sus medidas le impidieron cumplir muchas de aquellas promesas.

La reforma migratoria es uno de los asuntos más espinosos, ya que el presidente viene buscando una ley integral desde que llegara a la Oficina Oval, y 2013 parecía ser el año idóneo, sobre todo tras la aprobación en el Senado de un texto bipartidario que el mandatario dijo apoyar. En cambio, la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, hizo caso omiso al proyecto de la cámara alta, y 2013 se fue con ese propósito aún por cumplir.

Otra de sus batallas en el último año y uno de sus objetivos del discurso de 2013 fue incrementar el salario mínimo a 9 dólares la hora, asunto que una vez más fue bloqueado por la Cámara baja.

En el discurso del año pasado, Obama también pidió a los congresistas que aprobaran una ley de vivienda que, según los cálculos de la Casa Blanca, permitiría ahorrar a las familias una media de 3.000 dólares en sus hipotecas, medida que también se estancó en el Capitolio.

Como si se tratara de un patrón, lo mismo le ocurrió con uno de los momentos más aplaudidos del discurso del año pasado, el relativo a la regulación del control de armas, apenas dos meses después de la masacre de la escuela de primaria Sandy Hook en la localidad de Newtown (Connecticut), que conmocionó el país.

La muerte de 20 niños y seis adultos en aquel centro escolar reabrió con más fuerza que nunca en los últimos años el debate sobre el control de armas, y tras un intento en el Senado de pasar varias propuestas para hacer restringir el acceso a las armas de fuego, el asunto fue relegado al olvido.

El propio Obama emitió 23 órdenes ejecutivas al respecto, que fueron implementadas pero apenas tuvieron impacto en las estadísticas de violencia armada.

Finalmente, otro de los asuntos que trató hace un año y que aún no obtuvo un resultado tangible es el de una reforma fiscal que promueva el nacimiento de pequeñas empresas y la creación de empleo, aunque es probable que los republicanos de la Cámara de Representantes presenten su propio texto al respecto y sea debatido en los próximos meses.

Agencia EFE

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