El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los mecanismos que permitieron amortiguar el impacto inicial de la guerra en Medio Oriente sobre el mercado petrolero están perdiendo efectividad, lo que deja a la economía mundial en una posición más vulnerable frente a nuevos shocks de oferta.
El FMI identificó los tres factores que evitaron un salto mayor del petróleo, pero advirtió que se están agotando
El organismo sostuvo que la menor demanda, el aumento de la producción fuera del Golfo y el uso de inventarios evitaron una escalada mayor del crudo tras el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, advirtió que esos amortiguadores prácticamente se agotaron y que el mercado quedó más expuesto a futuras interrupciones del suministro.
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El organismo sostuvo que la dependencia de un único punto estratégico como el estrecho de Ormuz sigue representando una vulnerabilidad.
En un informe elaborado por los economistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov, el organismo sostuvo que la combinación de una menor demanda, el aumento de la producción fuera del Golfo Pérsico y la utilización de inventarios evitó que el precio del petróleo registrara un salto mucho mayor tras la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, advirtió que ese margen de maniobra "se ha reducido considerablemente".
El conflicto en Medio Oriente provocó la salida temporal del mercado de alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados, equivalentes a una quinta parte del consumo mundial. Hasta fines de mayo, más de 1.100 millones de barriles, el equivalente a unos diez días de consumo global, no pudieron incorporarse a la oferta internacional.
A pesar de tratarse de la mayor disrupción del suministro en décadas, el precio del crudo logró estabilizarse en una franja de entre u$s90 y u$s100 por barril, muy por debajo de lo que inicialmente preveían muchos analistas.
Los tres factores que evitaron un salto mayor
El FMI identificó tres elementos que permitieron absorber el impacto del conflicto durante los primeros meses. El primero fue la desaceleración de la demanda, especialmente en Asia, donde el encarecimiento de la energía impulsó un menor consumo y favoreció el uso de fuentes alternativas como el carbón y las energías renovables. No obstante, el organismo señaló que varios gobiernos debieron recurrir a subsidios y controles de precios para amortiguar el impacto sobre los consumidores, con el consecuente costo fiscal.
El segundo factor fue el incremento de la producción fuera del Golfo, encabezado por Estados Unidos y acompañado por mayores niveles de extracción en países como Venezuela, Guyana y Rusia. En conjunto, estos productores aportaron cerca de dos millones de barriles diarios adicionales respecto de 2025.
El tercer amortiguador fue la utilización de inventarios comerciales y reservas estratégicas. El déficit estimado entre marzo y mayo, cercano a cuatro millones de barriles diarios, fue cubierto casi en su totalidad mediante la reducción de existencias acumuladas, incluidas las reservas de China y otros grandes consumidores. Sin embargo, el FMI remarcó que buena parte de ese colchón ya fue utilizado y consideró prioritario reconstruir las reservas para enfrentar futuras interrupciones del suministro.
La recuperación será gradual
El organismo destacó que el acuerdo marco alcanzado entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz permitió aliviar las tensiones y provocó una caída de los precios del petróleo. No obstante, advirtió que persisten dudas sobre la velocidad con la que se normalizará el tránsito marítimo, volverán las coberturas de seguros y se recuperará la confianza de los operadores.
Las estimaciones recogidas por el FMI indican que podrían transcurrir entre dos y tres meses hasta que una parte significativa de los flujos de petróleo vuelva a los niveles habituales, incluso en un escenario de reapertura completa.
Además, el informe advierte que interrupciones prolongadas en la producción podrían derivar en pérdidas permanentes de capacidad, especialmente en aquellos yacimientos donde la falta de financiamiento complique la reactivación.
Un mercado con menor capacidad de respuesta
Para el Fondo, el principal riesgo es que el mercado petrolero enfrenta ahora un escenario con menor capacidad de absorción frente a nuevos episodios de tensión geopolítica.
La capacidad ociosa disminuyó, las reservas comerciales se redujeron y gran parte del ajuste de la demanda ya se produjo. En consecuencia, cualquier nueva interrupción del suministro podría traducirse en un impacto más significativo sobre los precios de la energía.
El organismo sostuvo que la dependencia de un único punto estratégico como el estrecho de Ormuz sigue representando una vulnerabilidad para la economía mundial y remarcó la necesidad de diversificar tanto las fuentes de energía como las rutas de abastecimiento.
En ese contexto, el FMI consideró fundamental reconstruir los inventarios estratégicos, fortalecer la resiliencia del sistema energético y ampliar la participación de proveedores alternativos para reducir la exposición a futuros shocks sobre el mercado global del petróleo.




