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La historia de los Bonnie and Clyde argentinos
Nelly era azafata y se había casado con el piloto norteamericano Jules Hensen. El matrimonio duró poco porque el avión que comandaba Jules cayó en el Mato Grosso. Después tendría otro fugaz matrimonio, con el brasileño WalterMontanha.
Su última pareja, antes de conocer a Saúl, fue el empleado de la Aduana de Ezeiza José María Quevedo. En 1959 fueron de vacaciones a Mar del Plata y, en el Casino, conoció a Saúl. Desde ese momento nunca más se separaron. Antes, Quevedo le había dicho que estaba preocupado porque en su trabajo almacenaban oro y dólares. Ahí comenzaría la verdadera historia.
Nelly y Saúl se contactaron con delincuentes pesados. Primero acordaron con Gabriel Kreda, primo de Lipsitz, que se encargó de la organización del plan criminal. Se sumaron al poco tiempo Ramón "Toscanito" Toscano, Antonio González y Javier Lorenzo, entre otros.
Pocos días antes del golpe, robaron una camioneta y la pintaron con el logo de una empresa aérea. También Nelly se encargó de coser y bordar la marca de la empresa Panagra. Todos se reunían en un local de Ciudadela.
El asalto comenzó a las cuatro de la madrugada del 15 de enero de 1961. Entraron armados, golpearon a un custodio y maniataron a los otrosvigiladores. En pocos minutos, cargaron varias carretillas con todo el botín del tesoro. Se llevaron un monto varias veces millonario que incluía 400 kilos de oro en barras, una partida de dinero en moneda nacional, cruceiros brasileños, libras, marcos, mexicanos de oro y francos suizos.
Nelly, cuando se produjo el asalto, estaba en Uruguay y después viajó a Río de Janeiro. La banda se dividió el dinero y el oro y cada uno siguió su camino. Pero el diablo metió la cola: un vendedor de oro de la calle Libertad había comenzado a comercializar las monedas de oro a menor valor, por lo que la Policía llegó al local y lo detuvo. Se llamaba Isaac Vigelfager. El joyero cantó.
Saúl y Nelly fueron a prisión, pero recuperaron la libertad bajo fianza en 1963. Desde ese momento jamás volvieron a presentarse en la Justicia, por lo que quedaron prófugos. Y comenzaron la segunda fase de la carrera delictiva, la más violenta y sangrienta que se conozca. Los asaltos se sucedían. Para entonces, Nelly participaba directamente en los robos, empuñando una pistola calibre 45. Asaltaron el banco Nación de Boedo e Independencia, y sucursales bancarias de Gerli y Ciudadela. También saquearon las cajas de bancos de Santa Fe y Córdoba. En los atracos llegaron a matar a dos policías. Buscados por la Policía, Nelly y Saúl cambiaron de identidad. Habían conseguido documentos uruguayos con nuevos nombres y se ocultaron en una casa ubicada en Necochea 2520, en Martínez. La Bonaerense perseguía a un ladrón llamado José Nicolás Carrizo que los visitaba periódicamente y eso los delató. El 15 de setiembre de 1970, cientos de uniformados rodearon la casa. El comisario, a los gritos, ordenó que se entregaran. Pero no había caso, Nelly y Saúl no tenían intenciones de volver a la cárcel. Cayeron muertos en el tiroteo.


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