La Iglesia de Cuba dice que Raúl Castro estudia liberar a disidentes

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• COMIENZAN A ENVIAR A PRESOS A CÁRCELES CERCANAS A SUS HOGARES; Y A LOS ENFERMOS, A HOSPITALES

La Habana - Al traslado de presos políticos cubanos a cárceles cercanas a sus hogares que comenzará a concretarse en forma inminente y que fue anunciado el sábado por un disidente, se sumarían liberaciones, lo que generó una contenida, pero indisimulable, expectativa entre sectores que luchan por alivianar la opresión del régimen. Estas medidas, que incluyen el traslado a hospitales de los presos enfermos, serán llevadas a cabo por el Gobierno de Raúl Castro a instancias de una inédita y sorpresiva mediación de la Iglesia Católica, que admitió que se negocia «algún tipo de libertad extrapenal».

Consultado sobre los traslados humanitarios de disidentes a provincias en las que viven sus familiares y sobre las probables liberaciones, el arzobispo de Holguín, Emilio Aranguren, indicó: «Hay seriedad en las conversaciones. Esperamos que paulatinamente se vayan dando pasos como acercar a los internos a donde están sus familias, la atención esmerada a los enfermos, y algún tipo de libertad extrapenal».

Dionisio García, jefe de la Conferencia Episcopal, había expresado que las medidas serían «una excelente noticia. Es algo que habíamos pedido. De todo eso se habló en la reunión. Es un pro-ceso».

Reunión

García, quien además es arzobispo de Santiago, y el cardenal Jaime Ortega se reunieron el miércoles pasado con Raúl Castro por primera vez desde que el hermano de Fidel se hizo cargo del régimen, en 2006.

La esperanza de la disidencia explotó cuando el opositor Guillermo Fariñas, en relativa huelga de hambre desde hace tres meses, dijo el sábado que el obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández, lo visitó para informarle la decisión que el Gobierno comunicó al propio cardenal Ortega.

«La Iglesia los llama pasos previos. A fines de esta semana podría haber otra reunión con Raúl para hablar de algunas liberaciones. Lo seguro son los traslados a partir del lunes (por hoy)», reiteró Fariñas ayer desde el hospital de Santa Clara (centro), donde sigue el ayuno en reclamo de excarcelación de 26 disidentes enfermos.

En la misma línea, las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, se reunieron el sábado con Ortega y ayer realizaron su marcha habitual por la Quinta Avenida, tras la misa en el templo de Santa Rita, oeste de La Habana. «Muy esperanzadas», se manifestó Berta Soler, una de sus líderes.

«Las gestiones van avanzando de forma escalonada. No podemos pensar que van a abrir inmediatamente las rejas y salir todos simultáneamente. No sabemos ni cuántos, ni cuándo, ni la demora en subir otro escalón, pero tenemos fe», dijo Laura Pollán, referente de las Damas y esposa de Héctor Maseda, condenado a 20 años.

La autorización de mejoras para los presos, confirmada por una fuente de la Iglesia que pidió anonimato, está claramente relacionada con la reunión de Castro con los jefes eclesiásticos.

Enfermos

La disidencia calcula que 17 opositores están en cárceles fuera de sus zonas de residencia y los enfermos son 26, de unos 200 encarcelados por razones políticas, aunque la dictadura no los reconoce como tales. El último gran golpe contra la oposición ocurrió en 2004, cuando el régimen, en uno de sus periódicos ajustes, encarceló a 75 periodistas, intelectuales y políticos. Desde entonces, los Castro han otorgado 21 licencias extrapenales, por lo que quedan, de ese grupo, 53 presos (uno falleció).

«Que el Gobierno haya hecho pública la reunión (con la jerarquía católica) muestra que hay seriedad», dijo la opositora Miriam

Leyva
, mientras el disidente moderado Manuel Cuesta opinó que tras estos «primeros pasos» Fariñas debe «flexibilizar».

Fariñas, psicólogo de 48 años, quien inició su ayuno el 24 de febrero, un día después de la muerte del preso opositor Orlando Zapata, dijo estar dispuesto a dejar su protesta si el Gobierno libera a 10 o 12 presos y define un calendario para otras excarcelaciones.

Pero un sector de la disidencia es escéptico, sin que le falten razones. El presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos, Elizardo Sánchez, dijo guiarse «por hechos» y «aún no tenemos nada».

«Habrá uno que otro liberado; ojalá no pasen a ser lo de siempre: monedas de cambio del Gobierno», manifestó la opositora Martha Beatriz Roque. Raúl Castro, que considera a los opositores como «mercenarios» de Washington, advirtió en abril que no «cederá al chantaje», al rechazar la crítica internacional sobre derechos humanos.

Agencias AFP, DPA y EFE

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