El panorama para las empresas y consumidores griegos cayó en diciembre a su menor nivel desde abril, según datos de un centro de estudios. La principal asociación minorista de Grecia estimó que las ventas cayeron un 7%, a 6.300 millones de euros en diciembre.
El repentino cambio de humor destaca lo sensibles que aún están los negocios comerciales griegos ante la situación política del país. A medida que han caído los precios y los salarios en Grecia tras seis años de crisis económica, las empresas vieron una leve alza de la demanda y algunas pudieron buscar nuevos mercados fuera del país y de la eurozona.
"Había la sensación general de que diciembre sería un mes muy bueno", comentó Tzannes, mientras pasaba frente a una vidriera con relojes de 9.000 euros en uno de sus cinco locales en Grecia. "Los primeros seis o siete días fueron espectaculares. Pero el alza desapareció después", recordó.
La nueva crisis de incertidumbre política en Grecia comenzó en la segunda semana de diciembre, cuando el Gobierno buscó una votación en el Parlamento para nombrar a un nuevo presidente, lo que desencadenó una serie de eventos que llevaron a elecciones anticipadas programadas para el 25 de enero.
"Fue muy desafortunado que la votación para presidente haya comenzado en diciembre, uno de los meses más lucrativos para los minoristas", comentó Dimitris Mardas, profesor de economía de la Universidad de Tesalónica. "Era natural que la gente se contuviera", agregó.
Parte de la preocupación que pesa sobre Grecia es que se prevé que el partido radical de izquierda Syriza gane las elecciones, pero podría no ser capaz de formar Gobierno por sí solo, lo que aumenta la amenaza de que se repitan los comicios y que se extienda el período de parálisis política.
Un Gobierno liderado por Syriza podría sacar a Grecia de la vía de reformas y austeridad necesarias para los fondos de rescate, lo que aumenta el riesgo de un choque con socios europeos que podrían cortar la ayuda financiera.
Ya hay señales de que el país se arriesga a una nueva crisis. Los ingresos impositivos generales cayeron en diciembre, según funcionarios del Ministerio de Finanzas. Ahora los economistas están empezando a reevaluar pronósticos para 2015, cuando el Gobierno de Grecia proyecta que la economía crecerá un 2,9%.
Nikos Magginas, un economista de National Bank, el mayor prestamista del país, estima que Atenas incumplirá esa meta, incluso asumiendo un escenario en que el nuevo Gobierno tome rápidamente el poder y concluya discusiones pendientes sobre el rescate, programadas para marzo.
"Si ese es el caso, el crecimiento del PBI del país podría ser de alrededor de un 2% para todo el año", comentó Magginas.
El economista de Eurobank Platon Monokrousos dijo que su pronóstico de crecimiento de 2,5% para el año ahora está en riesgo, notando que enero y febrero serán críticos para las reservas de la temporada de turismo, de la que Grecia depende con fuerza.
| Agencia Reuters |


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