5 de marzo 2018 - 00:00

La inmigración, un debate lleno de mitos

Roma - El tema de la inmigración dominó la campaña para los comicios italianos de ayer y será central para el Gobierno que surja de las futuras negociaciones, aunque los supuestos de ese debate no siempre se ajusten a la realidad.

Según el Instituto Italiano de Estadística (Istat), los extranjeros con documentos que residen en el país son 5 millones sobre una población de 60,5 millones de habitantes, es decir el 8%.

La mayoría son rumanos (23%) seguidos por albaneses (9%), marroquíes (8%), chinos (5,5%), ucranianos (4,5%), filipinos (3,3%) e indios (3%). Trabajan en pequeños negocios, como empleados domésticos o en la agricultura.

En los últimos cuatro años llegaron 690.000 extranjeros, en su mayoría provenientes del África subsahariana. Buena parte de ellos, unos 500.000, según las estimaciones, son indocumentados. Cerca del 70% de los italianos cree que hay demasiados extranjeros en el país, según Eurispes.

Según el centro de estudios especializado Idos, los inmigrantes legales aportan al Estado entre 2.100 y 2.800 millones de euros, mucho más de lo que perciben como jubilaciones y reembolsos, dado que muchos son jóvenes.

Italia desembolsó más de 4.200 millones de euros en 2017 para atender el flujo de inmigrantes ilegales que llegaron a través del mar. Un 18% fue destinado para el rescate de náufragos, 13% para asistencia médica y 65% para instalar a los que solicitaron asilo.

A finales de enero, residían en estructuras privadas de la península 182.000 inmigrantes, repartidos en el 40% de las municipalidades, a las cuales el Estado compensa con 35 euros por persona y por día.

El Estado italiano se demora un promedio de dos años para estudiar una solicitud de asilo, lo que genera rabia y desconfianza tanto en la población local como entre los inmigrantes.

Por ley los inmigrantes no pueden trabajar durante ese lapso de tiempo. Algunas alcaldías inventaron fórmulas para ocuparlos, con clases de italiano, voluntariado, fútbol, etcétera.

La gran cobertura mediática de delitos atroces cometidos o atribuidos a extranjeros alimentó el vínculo entre inmigración e inseguridad. Sin embargo, según el Ministerio del Interior, el número de delitos disminuyó en los últimos 10 años, si bien el número de extranjeros creció notablemente.

Los presos extranjeros representan actualmente el 16% de la población carcelaria de Italia.

Agencia AFP

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