22 de marzo 2010 - 00:00

La izquierda barrió a Sarkozy en la segunda vuelta de las regionales

El primer ministro francés, François Fillon, quedó ayer envuelto en una severa crisis política tras la derrota de la derecha gobernante en las elecciones de mitad de mandato. Su rostro lo decía todo en el momento de reconocer los resultados.
El primer ministro francés, François Fillon, quedó ayer envuelto en una severa crisis política tras la derrota de la derecha gobernante en las elecciones de mitad de mandato. Su rostro lo decía todo en el momento de reconocer los resultados.
París - Los franceses confirmaron ayer su voto castigo contra el Gobierno de Nicolas Sarkozy en la segunda vuelta de las elecciones regionales. Este contundente fracaso puso en el borde de la renuncia al primer ministro Fraçois Fillon, quien hoy definiría su situación.

Según las estimaciones difundidas al cierre de los colegios electorales por institutos de sondeos, la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP) obtenía el 36,1% de los votos, mientras que el Partido Socialista (PS), Europa Ecología y el Frente de Izquierda (liderado por el Partido Comunista), en conjunto, recibían el 54,3%. Con este triunfo aplastante, la oposición pasará a controlar 21 de las 22 regiones de Francia (excluyendo las de ultramar).

El Frente Nacional (FN, extrema derecha) obtuvo a nivel nacional el 8,7% de los votos que le otorga buen número de diputados provinciales. Su líder, el xenófobo Jean Marie Le Pen, se alzó con el 24% de los apoyos en Provenza-Alpes-Costa Azul (sur), y su hija, Marine Le Pen, recibió el 22% en Nord Pas de Calais (norte).

Estos resultados confirmaron el voto castigo contra Sarkozy, en la mitad de su mandato con su menor tasa de popularidad, aunque la UMP parecía salvar el honor al conservar Alsacia, su bastión en el este de Francia y ganar La Reunión (una de las cuatro regiones de ultramar). Por el contrario, el oficialismo perdió el control de Córcega, después de 26 años ininterrumpidos de Gobiernos de derecha.

La abstención, estimada entre el 47,5% y el 49%, fue inferior a la registrada en la primera vuelta del domingo pasado (53,6%). El aumento de la participación permitió a la derecha pudo evitar un desastre aún peor.

No obstante, tras estas elecciones, la última convocatoria a las urnas antes de las presidenciales de 2012, Sarkozy debería proceder a una remodelación ministerial.

En ese sentido, el presidente recibirá hoy al premier Fillon para analizar la derrota electoral y es probable que, si le acepta la renuncia, le sugiera antes que permanezca en el cargo y se encargue de formar un nuevo Gobierno. La reunión entre ambos líderes fue confirmada por el propio Fillon.

El jefe del Gobierno estimó que el UMP «no supo convencer», aunque defendió que «la relación de fuerzas de las regionales de 2004 permanece sin variaciones en general». Sin embargo, dejó entrever la «decepción» que significa para su partido el avance del PS.

«Asumo mi parte de responsabilidad», agregó el primer ministro, que, paradójicamente, goza de niveles de popularidad superiores a los del propio Sarkozy. «La crisis mundial no nos ha facilitado la tarea», añadió. «La brutalidad de la recesión ha dejado huellas, el miedo al futuro ha fragilizado nuestro pacto social, la crisis agrícola ha golpeado al mundo rural», justificó tras conocerse las primeras cifras.

En las últimas semanas, el oficialismo había jugado la carta de la inseguridad para atraer el apoyo de la extrema derecha, pero no le dio resultados.

Desde la vereda de enfrente, la secretaria general del Partido Socialista, Martine Aubry, afirmó que «los franceses rechazaron una política injusta, compuesta de premios fiscales para los más privilegiados, en detrimento de la lucha contra el desempleo y el sostén del sector público».

La dirigente opositora agregó que «los franceses eligieron una opción a favor de la izquierda, por una política que los proteja y los defienda en la vida cotidiana». «Los franceses han dicho también no a la explotación del miedo por el Gobierno. Han hablado y deben ser escuchados. Esta noche, Francia solicitó cambiar profundamente de política», completó Aubry.

Agencias AFP, ANSA y EFE