13 de diciembre 2010 - 00:00

La mejora de las finanzas públicas modera tensiones en el año electoral

Juan Schiaretti (Córdoba), Jorge Sapag (Neuquén), Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), Hermes Binner (Santa Fe) y Jorge Capitanich (Chaco) integran el lote de los gobernadores que, por diferentes razones, celebrarán elecciones provinciales antes que las nacionales de octubre
Juan Schiaretti (Córdoba), Jorge Sapag (Neuquén), Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), Hermes Binner (Santa Fe) y Jorge Capitanich (Chaco) integran el lote de los gobernadores que, por diferentes razones, celebrarán elecciones provinciales antes que las nacionales de octubre
Por imperio de la recuperación económica nacional, las provincias se encaminan a cerrar el año con un punto a favor, ya que sus ingresos

crecieron -en algunos casos- más de lo que preveían sus presupuestos. Esta variable de optimismo tiene, sin embargo, su explicación también en el importante alivio fiscal que significó para 18 de los 23 estados subnacionales el programa de desendeudamiento que anunció en mayo Cristina de Kirchner por cerca de $ 75.000 millones, con dos años de gracia y 20 de reprogramación. El plan no fue casual: en diciembre de 2011 la mayoría de los gobernadores terminará su mandato sin la presión de tener que pagarle al Gobierno.

Pero 2010 no esquiva el fantasma del déficit. Según estimaciones privadas, al igual que en 2009 podría rondar los $ 12.000 millones a pesar de la suba del orden del 29% en los ingresos que se registró este año para el conjunto de las provincias. Siempre de acuerdo con la visión de los especialistas, este escenario de rojo fiscal se repetiría en 2011, siempre y cuando los niveles de gasto no superen los valores actuales, algo que resulta bastante improbable teniendo en cuenta el año electoral que se avecina. En ese caso, el rojo sería incluso superior.

Por ahora, con ese alivio temporario y con sostenido viento de cola en el nivel de ingresos provenientes no sólo de la coparticipación nacional sino también de la mejora en la recaudación propia y en algunos casos en la emisión de deuda internacional, todos los esfuerzos de las provincias se concentrarán en la arena política.

Ese capítulo ya comenzó a escribirse en varios distritos con internas partidarias, mientras que en otros el cimbronazo de la muerte de Néstor Kirchner forzó a rediseñar el tablero local y por estas horas sumerge todo en una profunda incertidumbre política.

Quizás el mejor ejemplo para graficar la necesaria relación entre bonanza económica y electoralismo esté dado por la férrea defensa que los gobernadores encararon del proyecto oficial de Presupuesto nacional, jaqueado luego por el escándalo de denuncias de presiones oficiales sobre diputados. El gasto nacional prevé, para cada provincia, un paquete de fondos y anuncios para obra pública vitales en un contexto de búsqueda de reelección de muchos mandatarios.

El otro factor que precederá el arranque del nuevo año es la discusión pendiente con los gremios estatales y docentes por nuevas subas salariales. No será fácil: la batalla por las recomposiciones de sueldos ya se anticipa implacable en muchas provincias, especialmente en aquellas donde la vulnerabilidad política es mayor.

La presunción de un aumento del gasto en personal es, precisamente, el factor que determina el pronóstico de un cierre fiscal 2011 complejo.

Días atrás, un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal firmado por Nadín Argañaraz y María Eugenia Pierrepont encendió la primera señal de alerta: «La conclusión es que en 2010 las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en su conjunto, volverán a tener déficit fiscal. La emisión de deuda que ya han realizado algunas provincias tiene correlación directa con este déficit. En términos de PBI, el déficit fiscal oscilaría entre un mínimo del 0,3% y un máximo del 1,3%. Con este déficit y el retorno al endeudamiento, el riesgo es que se puede volver a estar gestando un inicio de ciclo que al final necesitará un nuevo salvataje».

Así las cosas, resulta necesario prestar atención entonces a los planes electorales que ya se diseñan, en el marco de una catarata de comicios provinciales que pondrán en juego el año próximo el actual mapa político del país.

Por lo pronto, hasta el momento picará en punta en materia de comicios Chubut, que irá a las urnas el próximo 20 de marzo para definir la sucesión del precandidato presidencial del peronismo disidente Mario Das Neves.

La votación anticipada había sido anunciada varios meses antes de la muerte del ex presidente, con la pretensión de separar la contienda local de la nacional.

En tanto, el 10 de abril irá al cuarto oscuro Salta (el justicialista Juan Manuel Urtubey adelantó la elección para poder aplicar el voto electrónico y para despegarse de la suerte del kirchnerismo a nivel nacional). Lejos todavía de que se informaticen los sufragios a nivel nacional -de hecho, la posibilidad no se tuvo en cuenta en la reforma política de diciembre de 2009), un 33% de los salteños utilizará urnas electrónicas en los comicios de 2011.

Por su parte, un lote de gobernadores no activará las elecciones en octubre, en simultáneo con la definición presidencial, por razones de corte legal.

El ramillete incluye a, entre otros, el socialista Hermes Binner (Santa Fe, con comicios probablemente en julio) y a los justicialistas Jorge Capitanich (Chaco) y José Alperovich (Tucumán, que votará el 28 de agosto).

En esa línea, el neuquino Jorge Sapag (MPN) confirmó que los comicios se harán «entre junio y agosto», mientras que por esa senda podría incursionar además el peronista Juan Schiaretti (Córdoba).

La ex arista Fabiana Ríos (Tierra del Fuego) también adelantará la votación para el 26 de junio y, como Urtubey, implementará el «e-voto» en Río Grande y en Ushuaia, los dos municipios más grandes y poblados de la provincia.

En cambio, otros mandatarios ya anticiparon de manera abierta o velada su decisión -u obligación, según el caso- de pegar la contienda provincial a la nacional, en un gesto de respaldo a la estrategia electoral de Cristina de Kirchner.

Por esa ruta marchan, por caso, los justicialistas Daniel Scioli (Buenos Aires); Sergio Urribarri (Entre Ríos); Daniel Peralta (Santa Cruz); José Luis Gioja (San Juan); Walter Barrionuevo (Jujuy) y el renovador Maurice Closs (Misiones).

Por su parte, si bien Catamarca va a elecciones tradicionalmente en marzo, recién en enero próximo el radical Eduardo Brizuela del Moral definirá la fecha de la contienda local.

En paralelo, producto de calendarios desfasados, el año que viene no votarán gobernador Santiago del Estero ni Corrientes, que seguirán lideradas por dos radicales: Gerardo Zamora (K), expulsado por la UCR, y Ricardo Colombi.

El detalle de la fecha de votación no es menor: además del intento de la Casa Rosada de arrastrar votos «desde abajo» en distritos clave, varios gobernadores se jugarán su reelección el año que viene. Entre quienes confirmaron esa pretensión -o lo admiten en voz baja- se anotan varios peronistas: el bonaerense Scioli (aunque siempre con la impronta de potencial presidenciable), el chaqueño Capitanich, el entrerriano Urribarri, el riojano Luis Beder Herrera, el sanjuanino Gioja, el tucumano Alperovich, el formoseño Insfrán, el salteño Urtubey, el santacruceño Peralta, y el pampeano Oscar Jorge.

Por su parte, desde el entorno del puntano Alberto Rodríguez Saá brindaron algunos guiños respecto de una potencial postulación, más allá de su precandidatura presidencial.

En sintonía, también militan en ese grupo la fueguina Ríos (ex ARI), el catamarqueño Brizuela del Moral (Frente Cívico y Social) y el neuquino Sapag (MPN).

En cambio, otros caciques -como el rionegrino Miguel Saiz (UCR) y el mendocino Celso Jaque (PJ)- no lograron cosechar una necesaria reforma constitucional para aspirar a pelear otra gestión. Tampoco la consiguió el santafesino Binner, aunque el socialista siempre alegó que no planeaba verse beneficiado con el anexado de la cláusula de la reelección.

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