5 de junio 2009 - 00:00

La música más maravillosa, ¿también la más amarga?

A Néstor Kirchner le ha de haber sonado amarga «la más maravillosa música para mis oídos», como decía el General en la Plaza. Ayer, en el acto de campaña que el ex presidente encabezó en el estadio de Racing en Avellaneda, sonaron los acordes de la «Marcha peronista» en la voz epónima de Hugo del Carril, pese a la interdicción judicial que pesaba en su contra a partir de la querella interpuesta por el hijo del intérprete, quien no considera «peronistas» esos actos.

Pero Kirchner decidió correr un riesgo más antes que valerse de otro cantor. Oír «Los muchachos peronistas» sin la gola de Hugo del Carril es, bien se sabe, como oír «Por una cabeza» en otra versión que la de Gardel o el «Pata pata» sin Myriam Makeba. La jueza María Servini de Cubría le dio la razón a Del Carril junior, y estableció que los derechos de esa versión son de los hijos de Del Carril y que el Frente para la Victoria debe pagar para poder usarla.

El conflicto, sin embargo, es más complejo: Kirchner debería pagar para usarla, es cierto, pero sólo si los herederos del cantante se lo autorizan, ya que pueden negarse. En consecuencia, lo que el Frente para la Victoria debería pagar ahora no son regalías sino daños y perjuicios.

La polémica está planteada en el terreno del derecho fonográfico de la interpretación, no en relación con el derecho de autor. La entidad que representa a los intérpretes en relación con esos derechos fonográficos es AADI -la Asociación Argentina de Intérpretes-, que actualmente tiene como presidente a Leopoldo Federico y como vicepresidente a Susana Rinaldi.

Cualquier intérprete -en ese sentido, igual que cualquier autor y/o compositor- puede limitar la ejecución de una obra o de una determinada versión. Lo que ha hecho precisamente este fallo judicial de amparo es prohibir la reproducción en actos del Frente para la Victoria de la marcha «Los muchachos peronistas» pero exclusivamente en la versión de Hugo del Carril (alias de Piero Bruno Hugo Fontana) y no tiene nada que ver, en cambio, con la autoría de la marcha, que no pertenece a Del Carril.

Los herederos, Hugo del Carril hijo y sus hermanas, tienen ahora la posibilidad de iniciar una nueva acción judicial por desobediencia jurídica y pedir un resarcimiento, cuyo monto no está preestablecido sino que termina determinándolo el juez en función del daño que considere oportunamente. Kirchner podría negociar, en el futuro, con Del Carril hijo la utilización de la marcha más allá del fallo judicial, pero éste ha declarado que si así ocurriera «les pediría una cifra tan exorbitante que no tendrían posibilidad de aceptar».

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