La noche de Grammy más democrática y “alternativa”

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Los Angeles - A diferencia de lo sucedido el año pasado, cuando la británica Adele acaparó los premios más importantes en la noche de los Grammy, la premiación realizada el domingo resultó mucho más democrática y repartida. Es recordado el récord de Michael Jackson de 1983, quien se llevó ocho premios en la misma noche (la banda que más premios acumula es U2, con nada menos que 22 gramófonos, pero a lo largo de varios años). En cambio, esta vez primó la heterogeneidad.

En total cuatro premios fueron para el grupo de rock estadounidense The Black Keys, liderado por Dan Auerbach, y otros tres distinguieron al cantante belga-australiano Gotye. Los británicos Mumford & Sons se alzaron con el cotizado premio al mejor álbum («Babel») y los rockeros de la banda independiente Fun, así como el músico californiano Frank Ocean, se llevaron dos trofeos cada uno.

La del domingo fue una ceremonia donde las estrellas no fueron divas del pop ni raperos multimillonarios, sino artistas que presentan una música alternativa y que no superan los 30 años. Los Grammy a la producción 2012 fueron más una celebración de la música joven y alternativa que un compendio de grandes nombres.

En medio de la ceremonia, la mayor ovación se la llevó Justin Timberlake, de regreso a la música tras cuatro años en los que se dedicó al cine. En su presentación estuvo acompañado por el rapero Jay-Z, que colabora en el primer single de su nuevo álbum, que saldrá a la venta en marzo.

Durante la velada también hizo una fugaz reaparición Prince, para dar el premio a la mejor canción del año, que recayó en Gotye y Kimbra por «Somebody that I Used to Know».

En el homenaje a los artistas fallecidos el año pasado, apareció una foto de Luis Alberto Spinetta (de cuya muerte se cumplió un año el viernes pasado) junto a figuras como Whitney Houston, Etta James, Dave Brubeck, Robin Gibb, Adam Yauch (fundador del grupo «Beastie Boys»), Ronnie Montrose, Donna Summer, Patti Page y Ravi Shankar, entre otros. Además en el «In memorian» se recordó a las víctimas de la escuela Sandy Hook de Newtown, en la que en diciembre fueron asesinados 20 chicos y seis adultos.

El rating de los Grammy fue el segundo más alto desde 1993, con 28,1 millones de televidentes en Estados Unidos. La mejor marca se había registrado el año pasado, con casi 40 millones de televidentes, lo que se atribuyó al homenaje que la Academia de la Grabación realizó a Whitney Houston, fallecida un día antes de la gala a la que tenía previsto asistir.

Alfombra roja

Hace años que la televisación de la alfombra roja que antecede a cualquier premiación, con los mejor y peor vestidos, se ha convertido en un show en sí mismo, que inclusive muchas veces logra superar a la ceremonia. En la Argentina, mientras TNT televisaba los premios, E! emitía imágenes de la Alfombra Roja, que continuó más allá de la ceremonia de entrega en sí.

El domingo el tema era, además de quiénes fueron mejor o peor vestidos, si se había respetado el «código de vestuario» de la CBS, que en los días previos solicitó a los asistentes más destacados evitar mostrar demasiada piel y, sobre todo, no dejar «pechos ni traseros al descubierto», anticipando indeseados deslices como el pezón fugitivo de Jennifer López u otros recordados como el que dejó ver Eva Longoria en los Globos de Oro.

Claro que hubo más de una estrella que no se adaptó. La cantante Katy Perry lucía un vestido largo en turquesa con manga larga, pero con un generoso escote. El vestido negro de Kelly Rowland también era largo, pero con seductoras transparencias en varias partes del cuerpo.

Por su parte, las cantantes Ashanti y Natasha Bedingfield también se mostraron con escotes prominentes. Y Jennifer Lopez lució un vestido de corte asimétrico que ocultaba mitad del cuerpo y descubría la otra mitad. «No dijeron nada de las piernas, así que pensé que soy una buena chica», comentó Lopez.

Agencias DPA y Reuters

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