"Diez mil creo que es demasiado", dijo Aquino en una entrevista con CNN. "Hubo cierto drama emocional involucrado en esa estimación", agregó, ya que los funcionarios que dieron el número inicial habrían estado demasiado cerca de la destrucción generada por el tifón Haiyan como para dar un número preciso.
No obstante, reconoció que la cifra podría aumentar una vez que el Gobierno finalice de recolectar información en las áreas afectadas. "Esperamos poder contactarnos con unos 29 municipios en los que aún tenemos que establecer cifras, especialmente en lo referente a los desaparecidos, pero hasta el momento 2.000 o alrededor de 2.500 es el número con el que estamos trabajando en lo que se refiere a muertes", afirmó.
Cuatro días después del paso de uno de los tifones más potentes de la historia del país, la ONU teme "lo peor" en las zonas más afectadas, principalmente las islas de Leyte y Samar, y pidió ayer 301 millones de dólares para ayudar a las víctimas. "Acabamos de lanzar un plan de acción que se concentra en la comida, la salud, el saneamiento, los refugios, la retirada de escombros y la protección de los más vulnerables. Este plan requiere 301 millones de dólares", dijo Valerie Amos, la jefa de las operaciones humanitarias de la ONU en Manila. Para el organismo, sólo en la ciudad de Tacloban, la capital de Leyte, el número de víctimas fatales podría alcanzar los 10.000.
Las calles siguen llenas de cadáveres en descomposición y muchas personas armadas saquean los edificios todavía en pie. Para prevenir los saqueos, las autoridades anunciaron ayer la imposición del toque de queda y el despliegue de vehículos militares. "La presencia de policías y soldados mejorará sin duda las cosas, pero no se hará todo en una noche", dijo el ministro del Interior, Mar Roxas.
| Agencias Reuters y AFP |


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