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La Patagonia atrae hoy también por sus viñas
La conquista de mercados externos se ha logrado con una creciente calidad competitiva a nivel mundial.
Sin embargo, la situación en el exterior no tuvo el impacto esperado y, por el contrario, gracias a una suba en las ventas externas, se logró compensar una caída fuerte del mercado doméstico cercana al veinticinco por ciento en los últimos doce meses, con un corrimiento de consumo hacia líneas de vino más económicas. Por eso, los hombres del negocio vitivinícola en el sur del país aseguran que hoy en los balances de las bodegas se puede hablar de un equilibrio.
«En un supermercado de Estados Unidos, un vino patagónico tiene la misma calidad de uno californiano y cuesta la mitad. Los consumidores que deciden recortar gastos probablemente hayan pasado a comprar la botella argentina. Hoy podemos hablar de un aumento de las exportaciones del sesenta por ciento», explicó a Ámbito del Placer Guillermo Barzi, presidente de Humberto Canale, la histórica bodega que este año celebra su centenario.
Exportar y exportar
Coinciden en este relato otros bodegueros patagónicos. Roberto Schroeder, el presidente de Familia Schroeder, explicó: «Hoy se exporta la mitad de la producción y gracias a eso no sentimos el impacto negativo de la caída de las ventas internas».
En la misma línea se explican Luis María Focaccia y Lucas Nemesio, presidente y director general de la Bodega NQN, respectivamente. «El año pasado vendimos el 35% de la producción total al exterior y esperamos que este año se llegue al 50%», repiten.
La producción de vinos en la Patagonia reflotó y creció a partir de 2001, cuando a través de créditos muy flexibles que otorgó la provincia de Neuquén, que incluían plazos de treinta años con gracia en al menos los primeros tres, comenzaron a instalarse en la región de San Patricio del Chañar siete bodegas nuevas con sus respectivos viñedos.
Las estrategias de venta están concentradas con otras bodegas cercanas instaladas en el Alto Valle de Río Negro, con quienes se unen a la hora de vender en el exterior el «vino patagónico».
Los datos que maneja el sector muestran que el año pasado la producción de vino (de Pinot Noir, Malbec, Merlot, Sauvignon Blanc y Chardonnay, mayoritariamente) en ambas regiones sólo llegó a concentrar el 1,6 por ciento de la total del país, cuando Mendoza se lleva el 65 por ciento.
Los bodegueros de la zona comentan algunas restricciones que encuentran para seguir creciendo.
«Los insumos que se utilizan se pagan en dólares y la mano de obra aumentó, y todavía no se discutieron los salarios de este año porque se adelantó la cosecha. Si tuviéramos un dólar a cinco pesos, llegaríamos a alcanzar a los países que devaluaron en la región. Aunque con el dólar a cuatro pesos me conformo», dijo Schroeder. Y comentó, igual que Barzi y Nemesio, que el anuncio de reducción a la mitad de las retenciones al vino y el mosto no fue tal.
En realidad, el productor sigue pagando el 5 por ciento original sobre lo que se exporta, pero la mitad se concentra en un fondo que el Gobierno redistribuiría en el futuro.
En cuanto a las ventas internas, en donde los precios al consumidor de los vinos patagónicos se ubican en una franja de $ 15 a $ 150, se habla en el sector de un alza este año cercana al 10 por ciento.

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