8 de abril 2010 - 00:00

La peor rueda en más de un mes

La peor rueda en más de un mes
 ¡Yo no fui!, ¡yo no fui! A esto podemos reducir la presentación que hizo Alan Greenspan ante el Congreso, que está buscando estos días un chivo expiatorio para la crisis financiera. No es que esto importara realmente demasiado a los inversores, quienes hoy ven en el maestro apenas a un viejo tratando de salvar la fama que supo tener. Es que lo que preocupa hoy es otra cosa: mientras muchos apostaban a que el Dow rompería fácilmente la línea de los 11.000 puntos, ayer el Promedio Industrial se desbarrancó el 0,66% (quedó en 10.897,52 unidades), experimentando la mayor caída desde el 23 de febrero, y lo que es peor, con un volumen en el NYSE que se acercó a los 1.160 millones de acciones.

Alguien podría pensar que la baja del costo del dinero (fue una buena noticia frente a la baja accionaria, pero si tomamos en cuenta que el oro fue el único de los commodities que registró una suba, al menos una suba significativa, ya que cerró en u$s 1.148,6 por onza), que el dólar avanzó el 0,07% frente a las principales monedas (retrocedió sólo ante las asiáticas) ante la recurrencia de la crisis griega (el Gobierno anunció que el déficit será mayor a lo estimado y las tasas que paga treparon al máximo desde la introducción del euro) y que a pesar de que el Tesoro norteamericano colocó títulos a 10 años por u$s 21.000 millones la tasa retrocedió 5 puntos básicos a 3,863% anual (en las primeras horas del día orillaba el 3,95%), es claro que lo que tuvimos fue una huida buscando las tierras más seguras.

Para quienes gustan de explicaciones más económico-políticas podemos vincular el derrape accionario a los dichos del presidente de la Fed, Ben Bernanke, quien declaró que aún debemos enfrentar grandes barreras antes de volver al estado previo a la crisis, a las palabras del presidente de la Fed de Kansas advirtiendo que pueden mover la tasa al 1% sin que esto golpee la recuperación económica, al informe sobre la caída del crédito a los consumidores, etc. En definitiva, un día del agrado de pocos.

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