7 de junio 2018 - 00:00

La política quiso jugar su propio partido

Había acuerdo entre los gobiernos de ambos países, pero surgieron las amenazas palestinas a Messi y su familia y la Selección decidió no viajar a Jerusalén.

Exageración. “Espero que lo tomen como un aporte a la paz mundial”, sentenció el titular de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
Exageración. “Espero que lo tomen como un aporte a la paz mundial”, sentenció el titular de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
Finalmente el partido que la selección argentina debía jugar en Jerusalén el sábado ante Israel quedó suspendido. Más allá de la postura que se tomó, siempre iba a ver opiniones a favor y en contra. Lo que no se puede admitir bajo ningún punto de vista es que se le eche la culpa a los jugadores, quienes son los que siempre tienen que bajar la cabeza e ir donde los dirigentes los mandan. Jerusalén será una de las ciudades más seguras, pero después el 11-S del 2001, cuando dos aviones de línea se incrustaron contra las ventanas de las Torres Gemelas, la seguridad mundial quedó entre algodones.

En las últimas horas se tuvo que escuchar frases como que la "AFA es una anarquía" o que la "AFA está manejada por Messi y sus amigos", como si nada hubiera pasado, como si la "Pulga" le resultara fácil cargar sobres sus espaldas las constantes amenazas, de Isis y de Hamás. Aquellos que se llenan la boca criticando a Messi y compañía porque decidieron no ir a Jerusalén tendrían que tomarse unos minutos, ponerse en los zapatos de Messi y pensar qué hubieran hecho. Porque amenazas hubo. Miri Reguev, la Ministra de Cultura y Deportes de Israel, denunció amenazas terroristas palestinas al "10" de la selección argentina.

Reguev, en conferencia de prensa, sentenció: "No se confundan, no es una actividad del BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel hasta que acabe la ocupación de los territorios palestinos), esto es otra forma de terrorismo". Además, la ministra, quien detalló que el encuentro "ha sido cancelado solo por una razón: las amenazas a las vidas de Messi y su familia", explicó: "Esto es un nuevo tipo de terrorismo que ha amenazado a Messi y a su familia. Es el mismo tipo de terrorismo viejo-nuevo que hace años asesinó a los atletas en los Juegos Olímpicos de Munich". Más allá de buscar culpables luego de esta debacle organizativa, pretendiendo que el hilo se corte siempre por lo más delgado (los futbolistas), lo cierto es que este encuentro tuvo siempre un tinte más político que de preparación para el Mundial de Rusia.

La unión del deporte y la política es rechazada por muchos, pero asumida por la gran mayoría como un matrimonio que siempre fue unido. Especialmente cuando se trata de grandes citas deportivas, como lo será el Mundial de Rusia. Desde la muerte de Julio Grondona, la AFA entró en un caos total, con una transición nefasta de Luis Segura, una vergonzante elección realizada el 3 de diciembre de 2015 que terminó 38 a 38, cuando eran 75 asambleístas habilitados para votar. A partir de ese momento, el Gobierno tomó el mando del fútbol, "intervino" la AFA y se llegó a un nuevo comicio, en donde el poder logró "limpiar" al animador y empresario televisivo Marcelo Tinelli y presentar una única lista encabezada por Claudio "Chiqui" Tapia.

¿Pero quién es Tapia? Un sanjuanino que al llegar a Buenos Aires tuvo su primer trabajo como barrendero de Manliba (perteneciente al Grupo Macri) y al asumir como vicepresidente del Ceamse edificó una gran relación con Mauricio Macri, en ese entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad. Además, a ambos los une la pasión por Boca, club del cual son hinchas y socios. Así las cosas si bien el fútbol ahora tiene una cabeza visible, sigue aceptando directivas del Ejecutivo. Desde el gobierno nacional se excusaron de tener que ver en la organización ni en la no realización del cotejo.

Mientras que el canciller Jorge Faurie se encargó de avisar que desde ese Ministerio se había "advertido" de los riesgos por jugar el partido, en realidad el gobierno de Macri fue uno de los impulsores que el duelo sea en Jerusalén y no en Haifa, preponderando las relaciones internacionales por sobre la seguridad del plantel argentino. El Teddy Stadium -donde se iba a jugar el partido- está enclavado en una zona llamada Al Malha, parte de Jerusalén que está bajo control Israelí desde 1948. Desde allí hasta la frontera con Gaza -epicentro del recrudecimiento del conflicto entre israelíes y palestinos- hay menos de 70 kilómetros y en los últimos meses hubo una escalada fuerte de violencia con decenas de muertos.

El partido iba a ser parte de los festejos del 70° aniversario del Estado de Israel y la selección nacional iba a ir, como lo hizo en 1986, 1990, 1994 y 1998 (éste fue el único año en que jugaron en Jerusalén) los jugadores iba a ir al Muro de los Lamentos. Además, en un principio, el presidente Macri iba a asistir, como parte de la agenda en su visita a Israel, pero después se suspendió. Sin embargo, a horas de partir a Jerusalén recrudecieron las amenazas, hubo una manifestación en cercanías de la práctica del seleccionado pidiéndole a cada uno de los jugadores que no se presenten. Pero ese minúsculo grupo de 30 personas llevaban camisetas argentinas manchadas con sangre.

Los jugadores y el cuerpo técnico ya estaban molestos por tener que trasladarse de Barcelona a Israel para disputar este amistoso, ya que cortaban su preparación. La mayoría no tiene información, no les interesa o desconocen el crudo conflicto que vive Medio Oriente. Viven en su burbuja millonaria. Sin embargo, cuando son amenazados, abren los ojos, se interiorizan, "no se dejan usar" políticamente y toman decisiones. Hasta el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llamó por teléfono al presidente argentino y le pidió que intercediera, dejando en claro el carácter político del amistoso. Recrudecieron las críticas a los jugadores y a los directivos de AFA, quienes ya habían recibido de los organizadores 2 millones de dólares por adelantado de los 3 del total del caché.

A partir de ahí surgieron las mil y una declaraciones. Luego de la suspensión del amistoso entre Israel y Argentina, ayer en el lugar de concentración albiceleste, en Barcelona, un grupo activista de Palestina "agradeció" la decisión de ponerse "del lado correcto de la historia". "Desde Palestina, gracias Messi", declaró el presidente de la Asociación Palestina (AFP), Jibrikl Rajoub, en una conferencia de prensa en Al Bireh, Cisjordania. "Creo que Messi y el resto de los jugadores argentinos han respetado sus principios. Han Seguido su conciencia", agregó. En la vereda de enfrente, el embajador israelí en Buenos Aires, Ilan Sztulman, lamentó la suspensión del amistoso y aseguró que Israel es un país seguro.

En Barcelona, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, señaló que "las amenazas" sufridas en entorno de la Selección argentina "obligaron" a que se tome la decisión de "suspender el amistoso". "Lo vivido en las últimas 72 horas, las amenazas, nos obligaron a tomar la decisión de suspender el amistoso", reveló Tapia, tras lo cual expresó: "Mi responsabilidad como presidente de AFA es bregar por la salud de la delegación". En una conferencia de prensa en la que no aceptó preguntas, Tapia añadió: "Queremos pedirle disculpas a los argentinos que viven en la comunidad israelí y a los israelíes que habían sacado las entradas para ver el partido. También pedirle disculpas a los chicos que iban a ser parte de las acciones que se iban a llevar a cabo como un aporte hacia la paz, chicos de diferentes religiones y que era un mensaje claro que el fútbol no es más que un deporte universal que trasciende fronteras y que no tiene nada que ver con la violencia", aseveró. Además, Tapia opinó que "el fútbol trasciende fronteras y es un deporte que no tiene nada que ver con la violencia" y reflexionó sobre el conflicto entre Israel y Palestina: "Los que piensan y nos tratan de ignorantes nos subestiman. Estamos ante una realidad que se da hace 70 años, suspendiendo este partido hemos colaborado con la paz Mundial".

En tanto, en Buenos Aires, el presidente de la DAIA, Alberto Indij, le envió una carta a Tapia, en la que consideró que la suspensión del amistoso entre Argentina e Israel fue "una capitulación" y advirtió que esa situación "ha demostrado a todo el mundo que el miedo puede vencer". En una dura misiva, el titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas advirtió que la decisión de no jugar el partido "ha debilitado" a la Nación.

Por su parte, el secretario de Deportes de la Nación, Carlos Mac Allister, afirmó que el Gobierno advirtió a la AFA sobre los potenciales problemas que podían suscitarse al disputar un amistoso con Israel en Jerusalén, pero la AFA le respondió que el encuentro "se iba a realizar de todas maneras", desligando en todo sentido al Ejecutivo como parte de la organización.

Al despegar al Gobierno de la decisión de jugar un amistoso en Israel, el secretario indicó: "Lo primero que hay que hacer es pensar el origen de esto, la AFA firma un partido para jugarse en Haifa por un dinero importante, cuando cambia la ciudad (a Jerusalén) empiezan los problemas, nosotros detectamos esos problemas a través de Cancillería y nosotros hablamos con la AFA para contarle nuestra preocupación y diciéndole que hay que tomar recaudos para que no haya ningún problema".

"No le decimos que no es conveniente hacer el partido, le explicamos que hay reclamos de distintos lugares, la AFA nos dice que el partido estaba organizado y se iba a realizar de todas maneras, que se iban a tomar recaudos", destacó el ex jugador de fútbol.

Así las cosas, un partido que debió a ser amistoso se transformó en un roce de política internacional, a tal punto que, según trascendió, se esperan demandas multimillonarias.

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