Mucho ruido y pocas nueces, y dentro de esas pocas nueces el mercado bursátil que ayer cedió el 0,51% cerrando en 12.240,11 puntos (atención que el NASDAQ quedó positivo en un 0,05%). La sesión había arrancado en positivo, impulsada por el anuncio de que por primera vez desde principios de abril el número de personas solicitando el seguro de desempleo bajó de los 400.000 y algunos balances que continuaron mostrando lo bien que se están manejando muchas cotizantes. Así, para mediodía el Dow trepaba nada despreciable el 0,67%. A partir de ahí la falta de volumen y la baja del precio del petróleo (que había rozado los u$s 98 por barril, pero cerró en u$s 97,15) comenzaron a atemperar los ánimos, poniendo a las blue chips del lado perdedor media hora después de las tres de la tarde, cuando vino una ola bajista final. Si bien se sigue discutiendo mucho, el tema no es, como están diciendo algunos, que a partir del 2 de agosto el Gobierno norteamericano se va a quedar sin dinero para pagar las cuentas. El tema es que ya hoy el dinero que tiene no le alcanza para pagar las cuentas y esto está hipotecando el futuro de todos los estadounidenses, sobre todo si es que éste y los próximos gobiernos no son lo suficientemente buenos como para comenzar a nivelar las cuentas. Si bien la tasa de los Treasuries retrocedió ayer a un 2,95% anual, demostrando la confianza (esta palabra tal vez sea demasiado grande, pero ayer el dólar ganó terreno frente a las principales monedas, reflejando tal vez la mala colocación de la deuda Italiana) que hay en el frente de los bonos, ayer por primera vez desde agosto de 2009 los norteamericanos pagaron más (3 b.p.) que sus equivalentes británicos. Con un poco de suerte en un par de semanas podremos mirar hacia atrás y ver en qué nos equivocamos y en qué acertamos con nuestras apreciaciones, Ojalá a usted esto no le sea muy caro.
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