Miles de manifestantes explotaron en silbatinas el martes en San Pablo, cuando un líder que los arengaba criticó a los medios de comunicación y mencionó a la cadena Globo.
"Globo siempre manipula los hechos y trata de dejar mal a los manifestantes, sólo enfocándose en el vandalismo y la violencia cuando la mayoría somos pacíficos", comentó Leitane Luranque, una de las miles de personas en la plaza. "Además, siempre reducen el número de manifestantes", añadió.
Los "grafitti" que van quedando en las paredes al paso de la marcha dan cuenta de la agresividad que existe contra este canal de televisión, parte del influyente grupo que también controla el periódico O Globo. "Fuera Globo" y otros de más grueso calibre quedan escritos en las paredes.
Según comentan tanto reporteros como manifestantes, los profesionales de Globo decidieron no utilizar nada que los identifique con su medio, para poder trabajar sin ser agredidos en las mayores manifestaciones en veinte años en el país.
El periodista Caco Barcellos, de TV Globo, fue cercado e insultado por unos cien manifestantes en San Pablo, que intentaron expulsarlo al grito de "manipulador". "La única vez que me impidieron trabajar fue durante la dictadura y bajo tortura", argumentó Barcellos.
La noche del martes, un centenar de manifestantes se descolgó de la protesta en la que participaban unas 50.000 personas. Frente a la alcaldía, un grupo de radicales comenzó a golpear y lanzar piedras a una camioneta de la televisora Récord, a la que después intentaron volcar. Los trabajadores escaparon ilesos del vehículo, que fue incendiado.
El ataque fue realizado por "una minoría de vándalos", afirmó Récord en un comunicado, sin culpar a la mayoría de los manifestantes que participó de la protesta.
El presidente de la Federación Nacional de Periodistas (Fenaj), Celso Schröder, alertó sobre el "peligro" de la violencia contra la prensa por parte de manifestantes, pero también contra la protagonizada por la Policía, que en las movilizaciones de la semana pasada en San Pablo la emprendió contra los reporteros. Más de una decena de periodistas resultaron heridos.
"Lo que ocurrió con los manifestantes que quemaron la camioneta nos parece una postura autoritaria que repite los mismos patrones de la Policía", declaró.
"No se puede atribuir a los periodistas una identidad con las empresas en las que trabajan. No hay duda de que existe una concentración muy grande de los medios en Brasil y eso hace que las empresas ejerzan un papel político, pero hay que distinguir a los periodistas de las empresas", añadió.
"Por más críticos que seamos sobre el comportamiento empresarial de los medios de comunicación, no podemos permitir esos ataques que ponen en riesgo la vida de los periodistas", enfatizó.
En enero pasado, la ONG Reporteros sin Fronteras criticó la falta de independencia de la prensa brasileña.
Facebook, Twitter, YouTube o Instagram han sido los grandes aliados de los manifestantes. Las convocatorias se hacen a través de estas plataformas, donde miles de personas comentan, apoyan o discrepan, suben fotos y comparten información.
Los manifestantes son esencialmente jóvenes de la era de internet, que muchas veces confían más en estas redes que en los medios tradicionales como la televisión o los periódicos.
"No necesitamos más a los medios tradicionales, 'mainstream'. Ahora tenemos a las redes sociales y los medios no pueden callar al pueblo", dijo un joven de 22 años que manifestaba frente al estadio Maracaná el domingo, y que sólo se identificó como Rogério.
"Caminé seis horas en la protesta del lunes y debía haber al menos 200.000 personas en la calle, pero la prensa habló de 65.000", se quejó Givanildo Manoel, uno de los manifestantes en San Pablo.
La noche del martes, dos reporteros cubrían la violencia cerca de la prefectura de San Pablo. Eran de la revista Véja, una publicación semanal conservadora. "Pero no lo digas muy fuerte. Acá es mejor no decir de dónde somos", piden.
| Agencia AFP |

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