19 de junio 2013 - 00:00

La protesta persiste en San Pablo. Más violencia

Las protestas de ayer comenzaron de forma pacífica, pero al finalizar se habían registrado enfrentamientos con la Policía, lo que derivó en reyertas entre los propios manifestantes.
Las protestas de ayer comenzaron de forma pacífica, pero al finalizar se habían registrado enfrentamientos con la Policía, lo que derivó en reyertas entre los propios manifestantes.
San Pablo - Decenas de miles de personas marcharon ayer por el centro de la ciudad y un grupo reducido intentó invadir la alcaldía, en una nueva demostración de su indignación por distintas políticas del Gobierno de Dilma Rousseff.

Los manifestantes, 50.000 según Datafolha y 10.000 de acuerdo con la Policía, marcharon desde la catedral hasta la alcaldía de San Pablo donde un grupo de personas arrojó piedras contra el edificio e intentó ingresar por la fuerza.

Los autores de los ataques eran una franca minoría en relación con el total de los manifestantes, que intentaban continuar en forma pacífica con la marcha que, al momento de pasar por delante de la alcaldía, llevaba dos horas de duración.

Ambos grupos, los violentos y los moderados, se enfrentaron entre sí durante algunos minutos, pero lo que amenazaba con convertirse en una batalla campal rápidamente fue frenado.

A un costado de la Catedral de San Pablo, en la Plaza da Sé, preparan unos carteles un grupo de amigas. Son estudiantes de periodismo y muchas sólo se sumaron ayer a las protestas que agitan Brasil desde hace más de una semana. "Vine en primer lugar porque me sentí muy ajustada con el alza en el precio del transporte...", explicó Isabela Neves. "Pero sobre todo, porque me doy cuenta de que ya no aguantamos más. Es hora de decir basta. Hemos estado mucho tiempo callados", enfatizó la joven de 21 años.

"Estoy acá porque quiero reclamar por todo ese dinero usado en los estadios. Quiero educación, hospitales, y al menos tener una ciudad más limpia", dijo por su parte la estudiante Alina Castro, de 18.

Los manifestantes quemaron una camioneta de la emisora Récord, un vehículo de la Policía Militar y un muñeco que por un lado tenía la cara del alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), y por el otro la del gobernador del estado, Geraldo Alckmin, dirigente del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). En tanto, unas 5.000 personas marcharon en San Gonzalo, región de Río de Janeiro. Los brasileños en 25 ciudades del mundo, entre ellas Londres, Glasgow, Sidney, Madrid y Lisboa, protestaron frente a las embajadas de su país.

Agencias EFE, DPA; y Ámbito Financiero

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