19 de marzo 2014 - 00:00

La reforma de Código, de campaña perpetua

Eugenio Zaffaroni
Eugenio Zaffaroni
Sergio Massa se convirtió en un cultor de Dick Morris, el consultor estadounidense que patentó el concepto de campaña permanente. Morris, que asesoró a Fernando de la Rúa, lo aplicaba a dirigentes que ocupaban cargos ejecutivos, pero Massa lo despliega desde la oposición y una banca legislativa.

El rechazo a la reforma del Código Penal, que según las encuestas que desliza el tigrense comparten 8 de cada 10 consultados, se convirtió en la bala de plata massista para mantener activo el Frente Renovador, justificar la presencia del candidato en todo el país y echar a rodar, a sumar millaje, a figuras de todo rango y perfil.

En el massismo aseguran que hasta anoche se habían recolectado unas 570 firmas en contra de la reforma, lo que representa algo más del 10% de los 5 millones de avales que Massa pretende juntar para llevar al Congreso. La fecha que barrunta Massa es junio, plazo que presume necesario para reunir las firmas.

Hay, en rigor, un objetivo lateral muy visible: el tigrense encontró en la reforma promovida por la Casa Rosada, que tiene a Eugenio Zaffaroni como mentor, una agenda para mantener visibilidad y un relato para construir su identidad opositora abrazado a un tema de probada eficacia electoral, la inseguridad.

Ronda

En la última semana, el Frente Renovador "campañeó contra la reforma penal en las principales ciudades de Buenos Aires, Chubut, Tierra del Fuego, Catamarca, Mendoza y Corrientes, entre otras provincias. El plan de Massa es extender y sistematizar el mecanismo en todo el país y, con el tiempo, corregir en lugares donde hasta ahora funcionó sin la eficacia deseada como en Santa Fe, donde el diputado nacional irá dentro de unas semanas, luego de ceder el protagonismo interno a Carlos Lole Reutemann. Otra escala es San Juan, donde tiene previsto reunirse con integrantes de la Justicia de la provincia que comanda José Luis Gioja.

La campaña contra la reforma penal le sirvió a Massa para, además de mantener visibilidad y un relato que lo haga permanecer en el primer plano, poner en la calle a sus dirigentes y militantes, un principio de sondeo para las disputas locales que comenzarán más temprano que tarde.

Massa da por hecho que se quedó con el rédito, casi absoluto, del rechazo al Código a partir de las divergencias que se registraron en otros partidos, en particular el macrismo y el radicalismo.

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