13 de mayo 2016 - 00:00

La región teme un efecto contagio

  Montevideo y Caracas - La suspensión por 180 días de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue seguida con atención en Occidente, especialmente en América Latina y organismos internacionales, que llamaron a la cautela y al orden institucional en el país.

Tras conocerse la votación, el Gobierno de Venezuela convocó a sus partidarios a concentrarse en el centro de Caracas para manifestar su apoyo a la presidenta Rousseff, una actividad que era encabezada anoche por el presidente Nicolás Maduro, según indicó una convocatoria oficial.

Como contrapartida, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que EE.UU. continuará "al lado" de Brasil pese a estos tiempos "complejos" y, afirmó, "sigue teniendo confianza en la capacidad del Gobierno brasileño" para superar esta crisis. Por su lado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamado a la "calma y al diálogo" en Brasil.

De un modo más firme, el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, dijo que el organismo espera que Rousseff, "sea juzgada de acuerdo a las garantías de un Estado democrático". "Queremos solicitar que se garantice el derecho a la defensa de Rousseff, ella tiene derecho al debido proceso, a las pruebas, a la oposición a las mismas y a presentar todas sus opiniones", señaló.

Samper consideró que en el proceso contra la mandataria brasileña no existen "causas que comprometan su responsabilidad personal en algún delito". Por ello, aseguró, que estas resoluciones "podrían trasladarse de manera peligrosa a la región". "Ningún presidente quedaría exento a partir de mañana de ser encausado en el Congreso de su país y llevado a una destitución", comentó.

Adempas informó que hasta el momento no había iniciativas para una reunión de mandatarios de la Unión, pero se va a desarrollar "un seguimiento cercano" de la situación y no descartó que los países miembros puedan aplicar "la cláusula democrática", que es un mecanismo que desalienta las rupturas o amenazas a la democracia en la región.

El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, reconoció que "la situación política de Brasil puede tener algún efecto de cambio" en la negociación que mantienen el Mercosur y la Unión Europea (UE) para un acuerdo de libre comercio y en la que el miércoles ambos bloques intercambiaron ofertas.

En Chile, en un documento emitido ayer por la Cancillería se señaló que "el Gobierno expresa su preocupación por los acontecimientos de los últimos tiempos en esa nación hermana, los que han generado incertidumbre a nivel internacional, considerando la gravitación de Brasil en el ámbito regional". Bolivia, Cuba y Nicaragua calificaron la decisión del Senado como un "golpe".

Agencias Reuters, ANSA, y AFP

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