15 de febrero 2017 - 22:39

La relación con Rusia detonó una aguda crisis en el Gobierno de Trump

El funcionario mintió sobre sus conversaciones con el embajador de Moscú cuando aún no ocupaba el cargo. Se trata de un nuevo golpe político para el magnate, a menos de un mes de asumir.

Washington - La primera crisis de gabinete del presidente estadounidense, Donald Trump, estalló ayer luego de que el asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, renunciara por haber ocultado información sobre sus contactos con Rusia a la cúpula de la Casa Blanca.

El polémico general había mantenido conversaciones telefónicas con el embajador ruso en Estados Unidos, Serguéi Kislyak, en las que se tocó el tema de las sanciones impuestas al Kremlin por supuesta injerencia en las elecciones de Estados Unidos.

Las llamadas entre Flynn y Kislyak habían tenido lugar durante el período de transición entre la administración de Barack Obama y el actual Gobierno. Estas conversaciones fueron interceptadas por la inteligencia estadounidense cuando aún estaba bajo órdenes del mandatario demócrata y a cuatro días de la llegada de Trump a la Casa Blanca fueron parcialmente publicadas por el diario The Washington Post.

Tanto el vicepresidente, Mike Pence, como del vocero presidencial, Sean Spicer, habían reiterado en varias ocasiones que Flynn no había discutido las sanciones estadounidenses contra Rusia con el embajador Kislyak.

Pero las sospechas crecieron y según, The New York Times, la Casa Blanca ordenó al FBI espiarlo durante los primeros días de su gestión para determinar la verdad sobre sus comunicaciones. Hace dos semanas, el mandatario supo que la charla había existido y entonces le pidió que diera un paso al costado.

El mandatario decidió no comentar directamente sobre la primera baja de su gobierno, pero sí denunció "filtraciones ilegales" de información que son publicadas en medios de comunicación, en una referencia poco velada a la denuncia inicial del diario The Washington Post que desató el escándalo que terminó con la renuncia de Flynn.

Más tarde, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, explicó que el propio mandatario le pidió la renuncia al general retirado porque su "confianza se había erosionado". Mientras que una de las principales consejeras presidenciales, Kellyanne Conway, fue más contundente.

"Engañar al vicepresidente (Mike Pence) fue realmente la clave aquí", dijo y agregó que Flynn decidió que lo mejor era renunciar porque él mismo "sabía que se había convertido en un imán para problemas".

Cuando las conversaciones empezaron a circular en las altas esferas del Gobierno, revelaron que el ahora exasesor de Seguridad Nacional sí había tocado el tema de las sanciones con el embajador ruso.

Los demócratas, por su parte, reclamaron ayer ser informaron por los servicios de inteligencia, desde el FBI hasta el Departamento de Justicia, sobre los hechos que llevaron a la renuncia de Flynn.

"¿Qué cosa sabía el presidente? ¿Cuándo fue informado?", fue la pregunta que los representantes demócratas realizaron en una conferencia de prensa en el Capitolio. "En el Congreso tenemos la necesidad de saber quién autorizó sus acciones (las de Flynn respecto a las conversaciones con representantes extranjeros), quién las permitió y quién continuó permitiéndole acceso a las más delicadas informaciones de seguridad nacional, a pesar de conocer los riesgos", indicó la declaración.

De demostrarse que discutió con el embajador ruso las sanciones, podría ir a la cárcel por la violación de la ley 'Logan Act', que prohíbe a ciudadanos privados tener tratativas con gobiernos extranjeros que tienen litigios con Estados Unidos.

Rusia se instaló a partir de la segunda mitad de 2016 en el centro del debate político estadounidense, su influencia en la elección presidencial es investigada y sus vínculos con colaboradores del presidente han causado malestar hasta desencadenar con el primer gran escándalo de la era Trump.

El Kremlin se despegó ayer del escándalo de Flynn, y consideró el hecho un "asunto interno" de Estados Unidos. "No quisiéramos comentar esto de ninguna manera", dijo a la prensa el vocero del Kremlin, Dmítri Peskov. Reiteró que es prematuro hablar de cuál será la senda que tomarán las relaciones entre Rusia y Estados Unidos y pidió tener en cuenta que "el equipo de Trump aún no está conformado del todo".

Trump nombró ayer como asesor de seguridad nacional interino al condecorado teniente general retirado Joseph Keith Kellogg, que combatió en Vietnam.

Flynn es el tercer personaje del entorno del magnate que mantuvo vínculos sospechosos con Rusia. Su director de campaña, Paul Manafort, habría recibido millones de dólares del expresidente ucraniano prorruso Víktor Ianukovich, mientras que el secretario de Estado, Rex Tillerson, hizo grandes negocios al frente de ExxonMobil con Moscú y es amigo del mandatario ruso, Vladímir Putin.

Al menos cuatro comisiones parlamentarias investigan las relaciones entre el entorno de Trump y Rusia, un asunto que también investiga el FBI, según varios diarios.

Agencias AFP, EFE,

ANSA, DPA y Reuters