Como cuando se dan ánimo los deportistas, a los que las cosas les vienen saliendo como la mona: al grito de «¡vamos, que se puede»!, las ruedas que cerraban noviembre supieron mostrar -afuera y aquí- índices netamente ganadores y sin tener fechas con tropiezos. El viernes fue el remate acorde con lo previo, donde el Dow logró agregar -al momento de cerrar Buenos Aires- 1,17 por ciento de utilidad. El indicador de Brasil lo hacía con 1,63 por ciento. Y allí también se anotaba nuestro Merval mayor, con 2,25 por ciento de ganancia. Y el listado de las «locales» algo más arriba, con casi 3 por ciento.
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Tras tocar mínimo intradiario de 956 y haber rozado con el aliento los 1.000 puntos de nuevo -casi 995 unidades llegó a fijar- se selló el mes con 993,99 de marca definitiva. Como se ve, una ondulación bajista menor, velozmente asimilada y para pasar a rematar la gran faena semanal: con otra jornada alcista.
Volumen muy discreto, una materia pendiente para reforzar los repuntes en precios, sin pasar de los $ 53 millones de efectivo. Inclusive, muy debajo del ya bajo promedio total de las 19 ruedas de noviembre, que dieron un ritmo de $ 65 millones, por sesión.
Y vale decir que la semana final «alentó a todos», porque se venía de fuerte castigo bajista y se abrían los pisos bajo los pies del índice, en todo el mundo. Sin embargo, como queriendo demostrar que «se puede», se vio al Dow -con una rueda menos- trepar casi 10%. El Bovespa en fantástico rebote de 18% semanal. Y el Merval con más de 19%: en cinco ruedas que no tocaron el suelo, siempre yendo en el aire y en avance. El resultado final de noviembre, apenas con 1,66% de baja, resultó todo un logro y casi como para pasarlo a positivo, en la sensación dejada. Salvo, claro, por la falta de órdenes que le proporcionen más cuerpo al Merval. La Bolsa puso «actitud».
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