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La siembra de maíz podría caer aún más si no llueve

«La incertidumbre que rodea al cultivo, teniendo como factor principal la variable climática, causa el desánimo del sector productivo con respecto a la siembra de maíz, con lo cual los planes de siembra están definidos parcialmente en muchos casos», dijo la entidad en su Panorama Agrícola Semanal.
No obstante, a partir de setiembre se produciría un lento y gradual cambio en el patrón meteorológico, dando inicio a un período de abundantes precipitaciones que favorecerían a la cosecha gruesa 2009/10, de acuerdo con datos de la Bolsa.
Hasta ayer, los productores sembraron el 2,4% de la superficie prevista para el maíz 2009/10, lo que representa un avance intersemanal de 0,9 de punto porcentuales y un crecimiento interanual de 0,6 de punto.
En la campaña 2008/09, el área implantada con maíz fue de 2,46 millones de hectáreas, mientras que la superficie de maíz promedio de las últimas cinco temporadas es de 2,74 millones de hectáreas. La Argentina, que era el segundo exportador mundial del cereal, cayó al tercer puesto luego de la magra cosecha obtenida durante esa campaña por la falta de lluvias.
El Gobierno, que dejó de publicar su informe mensual de granos en marzo, aún no estimó el área de maíz de la campaña actual.
Mientras tanto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé que la cosecha de maíz argentino 2009/10 sume 15 millones de toneladas, por encima de los escasos 13 millones del ciclo previo. Por otra parte, la superficie del girasol 2009/10, que ya atravesó su período óptimo de siembra, también podría disminuir respecto de la anterior temporada por la ausencia de lluvias en las provincias del Norte.
Hasta ayer, los productores sembraron el 6,3% de los 2,22 millones de hectáreas previstos para el grano, un avance intersemanal de 0,5 de punto porcentuales y 1,5 punto por detrás de similar fecha del año pasado. Por último, la Bolsa informó que la siembra del trigo del ciclo 2009/10, cuya superficie sería de apenas 2,8 millones de hectáreas por la sequía, finalizó formalmente en la última semana.
La Argentina es uno de los principales proveedores mundiales del cereal, pero la histórica falta de precipitaciones recortó con fuerza el área del cereal, desde los 4,71 millones de hectáreas del ciclo 2008/09 y los 5,39 millones promedio de las últimas cinco temporadas.
«Finalizada la siembra, la sequía, fuertemente instalada en la mayor parte de la región triguera, y la continuada intervención oficial en los mercados ocasionaron una severa reducción en la extensión sembrada», dijo la entidad.
La SAGPyA, organismo que dirige Carlos Cheppi, continúa sin dar un pronóstico sobre el cereal en la actual campaña. Mientras que el USDA calculó la producción del trigo argentino en unos escasos 8,5 millones de toneladas.


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