2 de septiembre 2009 - 00:00

La soja cayó un 16% en tres semanas

La mala jornada en los mercados mundiales arrastró ayer a la soja, que se desplomó un 7,8% en el Chicago Board of Trade, para cerrar a u$s 372,6 por tonelada para la posición setiembre. La oleaginosa viene perdiendo terreno desde la segunda quincena del mes pasado y ya retrocedió más del 16% desde los u$s 447 que tocó el 11 de agosto.

Los cereales también acusaron el impacto ayer, con una merma del 4,3% para el maíz (u$s 122,9 por tonelada) y del 2,49% para el trigo (u$s 168,75). Entre las variables que presionaron a la baja a la soja se encuentran la jornada negativa en Wall Street y la baja del 2,7% del petróleo, que cerró en u$s 68,05 el barril WTI. Esta materia prima compite con la soja en la medida en que este grano es fuente de biocombustible.

A su vez, una causa específica que está generando bajas constantes en la soja es el buen clima que sigue reinando en los campos de Estados Unidos, que alientan un pronóstico de una muy buena cosecha en ese país. La recolección comienza en noviembre, y los futuros de ese mes se mantienen deprimidos. Ayer cotizaron a u$s 351 por tonelada, con baja del 2,45%.

«Las influencias externas, con precios de petróleo bajos, dólar fortalecido y baja de mercados bursátiles, así como la ausencia de amenazas de heladas sobre los cultivos de soja y de maíz son un conjunto de informaciones que generan una mala jornada» en el mercado de materias primas agrícolas, explicó Joe Victor, de la corredora Allendale.

Tras un período de alzas sostenidas que llegó hasta la primera quincena de agosto, por acción de la sequía en campos sudamericanos, la soja comenzó a mostrar pérdidas. Ahora se espera que los valores se mantengan deprimidos hasta la llegada de la cosecha norteamericana. Aun así, la sostenida demanda de China estabilizaría los valores en torno a los u$s 400 de aquí a fin de año.

Al igual que en el Hemisferio Norte, la nueva campaña de soja también trae noticias de abundancia en Sudamérica, donde está por comenzar la siembra y se prevé buen clima para el agro. Los pronósticos insisten en que la Argentina tendrá una «supercosecha» superior a los 50 millones de toneladas, más de un 55% por encima de la última producción, muy afectada por la sequía.

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