23 de marzo 2011 - 00:00

La sombra de Macri en interna del PJ anti-K

Mauricio Macri, Felipe Solá, Jorge Busti, Luis Barrionuevo
Mauricio Macri, Felipe Solá, Jorge Busti, Luis Barrionuevo
«Si vamos separados, cada uno saca 10 o 15 puntos, y le hacemos el juego al Gobierno». Eduardo Duhalde había ratificado, unos minutos antes, la interna del Peronismo Federal, cuantificado como una doble derrota -de Mario Das Neves y de Cristina de Kirchner- la elección de Chubut y sostenido el libreto de su irreversible candidatura presidencial.

Pero un rato después, ante un grupo reducido se sinceró y planteó que su sector y Mauricio Macri están urgidos a sellar un acuerdo para evitar, dijo, dividir los votos anti-K. Si eso no ocurre, planteó, cada lista sacará «10 o 15 puntos», y contribuirá a la felicidad oficial.

Lo escuchaban, entre otros, Gerónimo «Momo» Venegas y Sergio Bergman. El rabino se prepara para lanzarse como candidato en la Capital Federal y dispara contra Horacio Rodríguez Larreta porque, acusa, desplazó a colaboradores suyos que estaban conchabados en la Ciudad.

Los términos del acuerdo con Macri están, todavía, en veremos. Por lo pronto, la elección de Chubut operó mágicamente como un impulso que, a priori, reposiciona al jefe de Gobierno porteño, quien, aclaran a su lado, antes de la elección ya había definido su juego nacional.

Saludable

Además del mensaje de Duhalde, Macri cosechó otra señal: Francisco De Narváez revió como una idea saludable la posibilidad de un reencuentro político y electoral con el jefe del PRO.

Es más simple: en el búnker del diputado, donde la prioridad es consolidar el armado para pelear la gobernación, advierten que el único candidato presidencial que contemplan es Macri. Descartan a los demás: desde Duhalde hasta Felipe Solá o Alberto Rodríguez Saá.

«Lo natural -dicen cerca de De Narváez- es un acuerdo con Mauricio». Los movimientos del porteño, que sugieren su determinación de anotarse en la presidencial, potencian ese escenario. Sin embargo, avisan que poco y nada pueden hacer para que esa jugada se cristalice.

Ayer, De Narváez paseó por Luján, desde donde se sumergió, también, en la interna del Peronismo Federal. Evitó pedir, como otros referentes, la suspensión de la interna convocada para el 3 de abril, ratificada en simultáneo por Duhalde y Alberto Rodríguez Saá. Pero habló de que «dentro del Peronismo Federal se defina bien y rápido quién va a ser el candidato» a presidente. Al decir, como dijo, que se haga «lo antes posible», pareció indicar lo obvio: que no sea vía internas escalonadas que demandarán dos meses.

Sin tantos rodeos, otro de los caciques del PF intervino ayer en el debate: el entrerriano Jorge Busti, candidato a gobernador en su provincia, pidió directamente suspender la elección y reemplazarla por una mesa de consenso donde se elijan los candidatos.

Reclamó, además, una reunión «urgente» de los principales referentes del PF para discutir los próximos movimientos y liberó otras quejas: «La falta de esa mesa a nivel nacional y de reglas de juego claras nos genera confusión. Tenemos que sentarnos todos y encontrar un método de consenso» dijo.

Busti aparece, en la grilla del PJ anti-K, alineado detrás de la postulación de Duhalde, pero eso no le impidió objetar la convocatoria que ayer mismo, el bonaerense, ratificó porque consideró el único mecanismo válido para seleccionar a los candidatos (ver nota aparte).

Para expresarlo le envió una nota a Duhalde, Rodríguez Saá, Das Neves, Solá, De Narváez, Venegas, Luis Barrionuevo, Ramón Puerta y Carlos Reutemann, en la que propuso «establecer una estrategia común» para elegir el candidato presidencial.

Ayer, a media tarde, había recibido respuestas positivas de Solá y de De Narváez. No es casual: esos dos dirigentes fueron, desde el principio, lo más reacios a una preinterna del PF. De hecho, el exgobernador bonaerense desistió de competir en ella.

Costos

El trámite, en rigor, parece engorroso: la interna del PF marcha, salvo un giro poco probable, a convertirse en unos comicios con pocos votos y, en su mayoría, movilizados. Por eso, primero Solá y luego Das Neves plantearon otras cuestiones: el costo económico de participar.

Oportuno o no, el primer turno es en Capital Federal, tierra de Macri. Rodríguez Saá hace campaña con ese dato: ensambla las señales de Duhalde hacia el jefe del PRO y promete que el 3 de abril derrotará al bonaerense y al porteño «juntos».

El puntano coincidió con el expresidente en que Chubut mostró un escenario que, según su criterio, anticipa el mapeo de octubre: un mano a mano «entre el kirchnerismo y el Peronismo Federal».

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