La sombra de un veto inglés cae sobre licitación de P. Bullrich

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• OFRECIERON AVIONES CON RADARES DE BAJO ALCANCE Y TODOS CON COMPONENTES BRITÁNICOS
Es por aviones para reequipar Gendarmería. Todas las ofertas incluyen materiales que debe aprobar Londres. Desde Malvinas hay veto del Gobierno inglés a proveer repuestos a insumos sensibles.

La licitación pública de etapa única para dotar a la Gendarmería Nacional de "dos (aviones) sistemas de vigilancia aérea" que lanzó el Ministerio de Seguridad va camino al fracaso. Ocurre que ninguno de los oferentes cumple con una de las especificaciones técnicas exigidas en el pliego: "El radar deberá tener una cobertura mayor a 240 ° y un alcance mayor a 180 millas náuticas".

Los radares de vigilancia de los aviones presentados en el concurso no superan las 25 millas.

La ministra Patricia Bullrich tiene bajo análisis desde principios de 2016 proveer a la Gendarmería de los medios tecnológicos e infraestructura adecuados para el combate del narcotráfico, contrabando, trata de personas y otros flagelos. Así lo había dispuesto Mauricio Macri en febrero pasado a partir de la firma del decreto N° 228/2016 que declaró la Emergencia de la Seguridad Pública y la puesta en marcha del operativo Fronteras. Recién a mediados de noviembre se concretó el proceso licitatorio, el 18 se abrieron los sobres con las propuestas. Participaron 7 empresas de las cuales 5 cotizaron en dólares: Helicópteros Marinos con Cessna 206 Stationer, 11.000.000; Indra con bimotor Tecnam 2006T, 13.293.000; Grob Aircraft con Caravan ISR, 13.300.000; Atec Aeronautics con TBM 500, 15.980.000 y por último Transport & Services 34.994.600, ofreció el sistema Archangel integrado en un avión Air Tractor AT 802, casi un blindado volante. Diamond, proveedor del Ejército Argentino y Masuma no cotizaron. A mediados de año se había intentado poner en marcha el concurso pero se cayó antes de su publicación porque el pliego básico de condiciones tenía descripciones técnicas correspondientes al equipamiento de uno de los aparatos, el modelo bimotor Tecnam 2006T (con software de vigilancia Indra Systems) del fabricante italiano Costruzioni Aeronautiche Tecnam.

La subsecretaría de Coordinación de Fronteras a cargo del brigadier retirado Vicente Autiero corrigió el desliz pero se perdió un tiempo considerable hasta dar con la letra final del pliego.

El radar de vigilancia Seaspray 5000E de la mayoría de los aviones presentados por los oferentes, entre ellos el Tecnam de Indra, -parece ser el favorito de la compulsa-, está en jaque por otro asunto. Tiene partes electrónicas esenciales de origen británico y se comercializa a través del grupo italiano Leonardo Finmeccanica. Uno de los clientes principales que usa el Seaspray en su versión 7500E es la marina inglesa.

La novedad entraría en otra área de análisis, la de política exterior. También emitiría opinión el director Nacional de Cooperación Regional e Internacional del Ministerio de Seguridad, Gastón Schulmeister. El meollo es si se garantiza o no la autonomía estratégica del país a partir de contar con un equipo cuya logística depende del Reino Unido.

El 3 de abril de 1982, un día después del inicio del conflicto por Malvinas, Londres estableció un embargo de equipos militares a la Argentina que estuvo vigente por 16 años. Se flexibilizó luego de la visita oficial de Carlos Menem a Londres en 1998, y las posibles exportaciones de equipamiento comenzaron a analizarse y ejecutarse caso por caso. El 26 de abril de 2012 el secretario de Comercio británico renovó la prohibición de otorgar licencias de exportación de material bélico, componentes, repuestos, comunicaciones, software y otros insumos con destino a la Argentina. Más tarde, en setiembre de 2013 el Parlamento decidió avalar ese criterio y recomendó al Gobierno de Londres mantener el veto a la exportación de insumos militares. Está vigente hasta hoy. La prohibición figura en el reporte anual elaborado por el Comité de Control de Exportación de Armas de la Cámara de los Comunes. Argentina aparece en una lista entre Afganistán, Bahréin, Egipto, Irán, Irak, Libia, Turkmenistán, Libia, Siria y otros a los que Gran Bretaña no exporta insumos militares pues los considera no confiables para su utilización porque podrían afectar los derechos humanos; poner en riesgo, provocar e intensificar conflictos regionales o afectar intereses de seguridad estratégicos.

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