La tasa de interés americana, clave para su análisis

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La tasa de interés americana esconde en su tendencia la clave para entender el comportamiento de los mercados financieros. Mes a mes, inversores, operadores, observadores están muy atentos a la reunión de la Reserva Federal para ver qué decide con respecto a la tasa de referencia que hoy se encuentra en 25 puntos básicos en el mismo nivel hace mucho tiempo, pero tan importante como la tasa de referencia es el mensaje de la Fed que puede leerse una vez al mes con la publicación de las minutas y que va a ser la Fed con el programa de compra de bonos tóxicos con lo cual inyectaba liquidez al mercado.

Muchos analistas fundamentales focalizan la atención en las políticas de la Fed y su consecuencia e impacto en los mercados, por nuestra parte el seguimiento se focaliza en lo que piensa el mercado y no la Fed por eso seguimos la tasa de 10 años, antes la de 30 años, que no es otra cosa que el rendimiento o la tasa que pide el mercado para prestarle al Gobierno americano a largo plazo.

En efecto, la obsesión de nuestra parte y muchos otros analistas es analizar y proyectar el comportamiento y evolución de la tasa americana que es el rendimiento que ofrecen los bonos de largo plazo americano; por mucho tiempo el bono más seguido por los analistas fue el bono de 30 años, y en los últimos años la tasa que más seguimos es la tasa de 10 años.

Envergadura

Uno de los mercados más grandes y líquidos del mundo es, sin dudas, el mercado de bonos americanos, los bonos de 30 y ahora los de 10 años americanos, su liquidez y el precedente que EE.UU. siempre ha honrado su deuda aún en la crisis del 30 y las otras crisis importantes hacen que los bonos de 10 y de 30 años sean el instrumento elegido por muchos inversores para protegerse en momentos de riesgo de mercados, vendiendo ya sea bonos de más alta tasa o lo más simple pasando parte de su cartera en renta variable o acciones al de renta fija o de bonos en medio de una caída bursátil.

La inversa de la tasa es el precio del bono; en el gráfico que se acompaña podemos ver la tendencia alcista muy importante que ha tenido el bono de 30 años, que era el bono más popular en la centuria pasada; podemos observar que el bono hace piso en el año 1981 con Ronald Reagan, y desde allí el bono de 30 años lleva una tendencia de largo plazo alcista de 33 años, observe cómo su precio ha pasado de niveles de 50 dólares a niveles de 130 dólares; la tasa que es la inversa del bono ha pasado de niveles cercanos al 15% de 1981 a niveles de 2,25 que fuera el mínimo alcanzado por la tasa en el año 2012. También se acompaña el gráfico de la tasa desde 1986: es la tasa de 30 años donde se puede apreciar la tendencia bajista de la tasa en contraposición a la tendencia alcista del precio.

Quien fue el principal beneficiario de este comportamiento alcista del bono, sin dudas, fue la Bolsa americana; en el gráfico que se acompaña se puede apreciar cómo el Dow hizo su piso en 574 puntos en el año 1974, pero el piso del Dow ajustado por inflación fue en el año 1982, la tasa hizo su techo en 1981 y el Dow su piso en 1982 y desde allí ha subido desde niveles de 700 puntos a niveles actuales de 16.850 puntos, esto es 24 veces su valor, y por lo tanto, no hay dudas de cuál ha sido el principal beneficiado de la caída de tasas desde 15 a niveles del 2,25%; ésta ha sido la Bolsa americana; si tomáramos otras Bolsas de mercados emergentes, veremos cómo el efecto es mucho mayor aún; la Bolsa mexicana, por ejemplo, hizo su piso en el año 1982 y desde allí ha subido 850 veces su valor en dólares. Sí, leyó bien, el índice mexicano IPC dividido el dólar en 1982 valía 3,78 dólares, y ahora cotiza en niveles de 3.250 dólares (ver gráfico de largo plazo del IPC).

Alguien que hubiera invertido en los bonos americanos hubiera obtenido una ganancia de capital en 33 años del 160 por ciento más los pagos recurrentes de intereses que sus bonos le ofrecían, pero esto es mucho menos que las 24 veces que subió el Dow, ni hablar del NASDAQ y mucho menos del IPC mexicana que subió 850 veces su valor, está claro que la caída de tasas iniciada en el año 1981 ha beneficiado y mucho a la renta variable o la inversión en Bolsa.

Es por ello que nuestra obsesión en el análisis está en el comportamiento de la tasa de 10 y de 30 años americana porque esa tasa es la que fija el mercado independientemente de lo que decida la Fed para su tasa de referencia y son tasas de largo plazo que van reflejando la confianza o desconfianza en la capacidad de pago del Gobierno americano y en los riesgos o no riesgos inflacionarios en el mercado americano.

En los grandes portafolios de muchos fondos de inversión, de familyoffices sus principales componentes son dos: renta fija y renta variable, y es la composición la que va variando sobre la base de la confianza o desconfianza de los inversores, cuando existe desconfianza la porción de bonos americanos triple A, suben en desmedro de la renta variable y en momentos de confianza se vende parte de la tenencia en bonos para apostar por la evolución de la renta variable.

Dentro de una tendencia de largo plazo bajista de la tasa donde el principal beneficiado ha sido la Bolsa americana y mercados emergentes, hemos tenido muchos e importantes rebotes en la tasa, hemos tenido rebotes entre 1986 y 1987, entre 1989 y 1990, entre 1993 y 1994, entre 1998 y el año 2000, entre 2004 al 2007, entre los años 2009 al 2011 y el último rebote desde los pisos de 2,25 de la tasa de 30 años y de 1,39% de la de 10 años que viéramos en el último año.

Como veremos en posteriores artículos, cada rebote fuerte de la tasa ha generado posteriormente una caída en Wall Street y una minicrisis en los mercados, pero al persistir la tendencia de fondo bajista de la tasa, las crisis han sido contenidas, la subida de 1986-1987 generó el crash de 1987, la subida de 1989 y 1990 la caída del Dow en 1990, la de 1993-1994, el efecto tequila, la de 1998-2000 la gran caída posterior de las tecnológicas, la subida de 2005 a 2007 fue la caída de 2008, la subida 2010-2011 la crisis de Europa, la subida de tasas que tuvimos desde el 1,39 se frenó en 3,03 por ciento y todavía no hemos tenido otra crisis, pero la tasa colocó su techo en 3,03 ¿o seguirá subiendo y si sigue subiendo podremos tener otra crisis? Continuará.

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